Recordamos que en el anterior artículo sobre adaptaciones curriculares individualizadas (a partir de ahora ACI) comenzamos a entrar en materia abordando cuestiones como la de
finición de un ACI, las medidas previas a la elaboración del mismo, cuando se ha de hacer y cuando no es necesario o conveniente un ACI y finalmente quien es el agente encargado en la elaboración del documento. Para todos aquellos interesados en el tema recomendamos leer la primera parte de este artículo antes de adentrarnos en otras cuestiones.
finición de un ACI, las medidas previas a la elaboración del mismo, cuando se ha de hacer y cuando no es necesario o conveniente un ACI y finalmente quien es el agente encargado en la elaboración del documento. Para todos aquellos interesados en el tema recomendamos leer la primera parte de este artículo antes de adentrarnos en otras cuestiones. En Clavé, cuando hablamos de ACIS se nos plantean cuatro líneas de actuación o pasos a seguir. La primera vía es la delimitación y justificación del mismo (cuestiones abordadas en el anterior artículo) La segunda es la elaboración del documento (aspecto en el que a continuación nos vamos a centrar) Mientras que el tercer y cuarto paso residen en la aplicación y evaluación del ACI respectivamente (aspectos que veremos en un último artículo)
Bien, una vez tenemos claro que determinado alumn@ necesita una estrategia educativa de ACI, que materias van a ser sujeto de adptación y reunidos los agentes encargados de la elaboración del documento (profesores y psicopedagogos) se trataría de ir elaborando unos objetivos (con los correspondientes contenidos, procedimientos y actitudes) que han de ser el marco referencial de lo que queremos que logre nuestro alumn@. No obstante estos objetivos no pueden salir de la nada, sino que tienen como contexto el currículo oficicial establecido o bien la programación de aula correspondiente a la asignatura que se adapta. Este último aspecto es una consideración necesaria y fundamental para realizar un buen Aci, ya que si no tenemos claro los objetivos que queremos que consigan el grupo clase todavía será más difícil tener claro los objetivos que queremos para un determinado alumn@.
Una v
ez con la programación o currículo delante:
Primero: Hemos de buscar cuales son los objetivos comunes al resto de la clase que también le podemos exigir a él. Pondremos un ejemplo: imaginemos un alumno de quinto de educación primaria con dificultades en el cálculo numérico donde sus conocimientos en esta área corresponden más a tercero o cuarto de primaria. Sin embargo un objetivo de curso tal y como los números romanos puede ser perfectamente asequible para nuestro alumn@.
Segundo: Aquellos objetivos comunes al resto de la clase que no le podemos exigir a él, puesto que no dispone de los conocimientos o habilidades necesarias, tendremos que adaptarlos. Continuando el ejemplo del mismo alumno y en la misma área, en vez de exigirle que domine las decenas o centenas de millar, le pediremos que entienda y distinga entre unidades, decenas y centenas, o por ejemplo, en vez de pedirle que sepa resolver problemas matemáticos con divisiones, le pediremos que sepa razonar con problemas matemáticos que sólo impliquen la multiplicación.
Tercero: Tendremos eliminar algunos objetivos que debido a sus limitaciones el alumno está lejos de lograr y sustituirlos por otros objetivos pertenecientes a etapas anterior que le permita a nuestro alumno ir recuperando "camino perdido" de una forma paralela. En el ejemplo que nos ocupa, deberíamos incluir como objetivo los cuerpos geométricos, a pesar que el resto de la clase no vaya a tocar este tema ya ha estado trabajado en cursos anteriores.
Y así de objetivo en objetivo hasta elaborar la programación para este alumn@ (ACI) que ayudarán a todos los agentes educativos implicados a tener claro lo que han de hacer y hacia donde han de tirar.
ez con la programación o currículo delante:Primero: Hemos de buscar cuales son los objetivos comunes al resto de la clase que también le podemos exigir a él. Pondremos un ejemplo: imaginemos un alumno de quinto de educación primaria con dificultades en el cálculo numérico donde sus conocimientos en esta área corresponden más a tercero o cuarto de primaria. Sin embargo un objetivo de curso tal y como los números romanos puede ser perfectamente asequible para nuestro alumn@.
Segundo: Aquellos objetivos comunes al resto de la clase que no le podemos exigir a él, puesto que no dispone de los conocimientos o habilidades necesarias, tendremos que adaptarlos. Continuando el ejemplo del mismo alumno y en la misma área, en vez de exigirle que domine las decenas o centenas de millar, le pediremos que entienda y distinga entre unidades, decenas y centenas, o por ejemplo, en vez de pedirle que sepa resolver problemas matemáticos con divisiones, le pediremos que sepa razonar con problemas matemáticos que sólo impliquen la multiplicación.
Tercero: Tendremos eliminar algunos objetivos que debido a sus limitaciones el alumno está lejos de lograr y sustituirlos por otros objetivos pertenecientes a etapas anterior que le permita a nuestro alumno ir recuperando "camino perdido" de una forma paralela. En el ejemplo que nos ocupa, deberíamos incluir como objetivo los cuerpos geométricos, a pesar que el resto de la clase no vaya a tocar este tema ya ha estado trabajado en cursos anteriores.
Y así de objetivo en objetivo hasta elaborar la programación para este alumn@ (ACI) que ayudarán a todos los agentes educativos implicados a tener claro lo que han de hacer y hacia donde han de tirar.





2 COMENTARIOS:
Gracias por estos aticulos tan interesantes. Tengo un hijo de 8 años,que con las mates no se aclara, pero con las demás areas no lo lleva mal, las saca justitas pero las saca, lee muy bien y entiende la lectura, pero hay veces que parece que no se entera y luego de repente ve claramente lo que ha de hacer,llega un día con deberes de mates y lo ve todo muy claro, y de rrepente un día no se acuerda de como se resta llevando, o en una misma ficha de ejercicios, realiza unas operaciones perfectas y luego otras suma y resta a lavez liandose. que crees que puede ser todo esto, es un niño tranquilo pero habeces no para quieto, en clase se comporta muy bien, pero tiene días que se alborota con poca cosa , pero es muy educado con los profesores y sus compañeros. Muchas gracias,te agradeceria mucho que me contestaras. Un saludo. María.
Hola María! Perdona la respuesta tardía. Espero que tu hijo vaya mejor. Así de primeras es difícil localizar el problema sin conocer todos los datos, pero podría existir algún problema de hábitos de trabajo o algo relacionado con la impusividad y la capacidad de atención. Te sugiero que nos llames y comentamos si quieres el caso por teléfono.
Saludos.
Alfonso Fouce
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