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martes, 30 de octubre de 2007

Actividades extraescolares



En la actualidad las actividades extraescolares se han convertido en una extensión del horario escolar, ya que centros escolares, centros públicos o clubes de carácter privado ofrecen una amplia gama de posibilidades.
Es importante tener en cuenta una serie de factores a la hora de decantarnos por una actividad u otra.

El punto de partida sería plantearse cual es la finalidad de que nuestros hij@s realizan actividades extraescolares. Contestaciones en la línea de de que puedan realizar ejercicio, relacionarse socialmente, divertirse y formarse en un determinado ámbito … son contestaciones perfectamente válidas. Mala señal es cuando apuntamos a nuestros hijos porque nadie puede estar en casa con ellos a esa hora o cuando queremos imponerles una afición más pensando en nuestra voluntad que en la suya (mi hijo ha de ser futbolista, mi hija tiene que estudiar alemán aunque no le guste desde pequeña)

En primer lugar debemos partir de la premisa que debe ser una actividad que le resulte apetecible al niñ@. Ya en educación primaria, los niños son conscientes de aquello que les gusta y muestran más habilidades, y por tanto donde se divierten más. En otros casos, tal vez no lo tengan tan definido y tengamos que orientar o motivar hacia una determinada actividad u otra. Nunca debemos caer en el error de imponer. Bastantes obligaciones y preocupaciones tienen los alumnos durante el día como para además tener que estar una hora más del día trabajando.

En segundo lugar tenemos que vigilar el tiempo que les conlleva la actividad extraescolar. Hay algunos alumnos que realizan dos actividades extraescolares dos veces por semana, que el día que sobra entrenan a un determinado un deporte y el sábado tienen partido. Estas situaciones son peligrosas, ya que pueden llegar a agobiarse física e intelectualmente y verse afectadas de esta manera sus tareas escolares. El equilibrio del tiempo adecuado para dedicar a actividades lo marca cada niño, pero un planteamiento adecuado sería el de dedicar dos o tres tardes a la semana (por un periodo no superior a la hora y media) y dejar dos días libres para que el alumno pueda estar en su casa, donde también pueden hacer actividades extraescolares de otro tipo, tal y como juegos de mesa (Ver artículo sobre juegos de mesa pedagógicos)

A lo hora de motivar u orientar hacia una determinada actividad u otra, sobretodo en aquellos casos en el que el niño no parece mostrar especial voluntad hacia ningún ámbito, hemos de pensar que actividad se adapta mejor al carácter de nuestros hijos. Veamos unos ejemplos:

- Actividades como el teatro, permite a los alumnos potenciar sus habilidades verbales y sociales. Esta es una actividad adecuada pare niños tímidos e introvertidos.
- Actividades como la plástica y la pintura permite a los alumnos potenciar la creatividad y la psicomotricidad fina.
- Actividades deportivas grupales, permite a nuestros hijos desarrollar la psicomotricidad y a cooperar con los compañeros para lograr un determinado fín. Estas actividades son adecuadas para niños que presentan problemas de relación social.
- Actividades deportivas individuales, aparte de trabajar la psicomotricidad, les llevan al esfuerzo y a la superación personal. Estas son activiaddaes adecuadas para niños que les faltan inicitiva y son algo vagos y perezosos.
- Actividades de tipo musical les ayudan a potenciar el ritmo, la atención y la concentración.

En definitiva, que algo tan aparentemente sencillo como elegir una determinada actividad extraescolar no puede ser dictaminado a la ligera, sino teniendo en cuenta los intereses del niño, su tiempo, y su carácter.

1 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

apuntamos a nuestro hijo de 9 años a scouts el año pasado pero este año quiere apuntarse a tenis y a futbol sala que son compatibles en horario pero quiere borrarse de scouts ;sin embargo nos parece buena asociación para inculcar valores tan excasos estos dias...¿que hacemos?