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miércoles, 19 de diciembre de 2007

El semáforo de las emociones


Este artículo tiene como finalidad acercaros el conocimiento de un tipo de técnica que pensamos que os puede ser de utilidad en la educación de vuestros hij@s y alumn@s.
Antes de adentrarnos en la explicación de la misma, es importante tener clara la premisa de que es posible educar las emociones. En un anterior artículo publicado en este blog podéis encontrar más información acerca del tema, pero de forma resumida podemos decir que no es otra cosa que enseñar las emociones, ayudarles a identificarlas, reconocerlas y expresarlas.

El semáforo de las emociones, es el nombre que recibe esta sencilla técnica emocional que como su propio nombre indica está enfocada a trabajar la dimensión emocional de los niñ@s (recomendable a partir de 9 años en adelante) y también adolescentes.

En este sentido, podemos decir que los objetivos serían:
- Identificar las emociones.
- Reconocer de que forma se viven o experimentan.
- Aceptar esa emoción en nosotros.
- Tener la capacidad para analizarla y valorar la respuesta adecuada que podemos adoptar.
- Regular la emoción.


El planteamiento de la técnica pasa por darla a conocer al niño de una forma didáctica y amena. Para ello se dibuja un semáforo tradicional en una hoja, pizarra… donde se marcan claramente las tres luces (roja, ámbar y amarilla). Posteriormente se explica lo que significa da luz:

LUZ ROJA: IDENTIFICAR LA EMOCIÓN.

La luz roja significa que nos tenemos que parar, tal y como lo haríamos en un semáforo de tráfico, quedarnos quietos y a continuación pensar y describir que emoción estamos experimentando (enfado, rabia, tristeza, alegría, rabia, vergüenza…)
LUZ AMBAR: DETENERSE A REFLEXIONAR

En la luz ámbar el alumno tiene que pensar cual es el problema, cual es la causa que provoca ese estado emocional, por qué está alegre, por qué siente vergüenza…

LUZ VERDE: EXPRESAR LAS EMOCIONES

Para pasar a la luz verde, el alumno ha de pensar en primer lugar cual es la mejor manera de expresar la emoción y en segundo lugar cual es la mejor salida o comportamiento a adoptar ante la emoción que estamos experimentando para que podamos solucionar la situación.

Por tanto a la vista de la explicación, observamos que la técnica del semáforo no sólo se centre en la dimensión emocional de la personal, sino que también hace incidencia en los comportamientos o conductas que provocan en nosotros las emociones.
Veamos a continuación un ejemplo:

“A Víctor le quitan la pelota en el patio, cuando se da cuenta grita, insulta y pega al compañero que le ha quitado la pelota”

Luz roja: ¿Qué emoción he experimentado? Rabia, enfado y miedo.

Luz ámbar: ¿Cual es el problema? No me gusta que me quiten mis cosas, ya que luego se pueden perder.

Enfado: No me gusta que me quiten mis cosas porque no quiero perderlas.
Rabia: Le daré una patada o un puñetazo al niño que me la ha quitado.
Miedo: Mi madre o mi profesor me reñirán cuando les diga que no tengo la pelota.

Luz verde: ¿Qué puedo hacer?
Hablar con mi amigo y decirle que me devuelva la pelota.
Explicarle que estoy preocupado porque me la pierda.
Decirle que si se la dejo, él se responsabilice luego de devolvérmela.
Explicarle al profesor la situación o al acuerdo que he llegado con mi amigo.