Google
 

domingo, 16 de diciembre de 2007

Problemas de conducta: ¿Qué puedo hacer? (2 parte)


En el anterior artículo estuvimos hablando sobre algunas técnicas para suprimir y corregir los problemas de conducta más habituales en nuestros hij@s y alumn@s, siendo estas las conocidas técnicas de modificación de la conducta, basadas principalmente en los principios del refuerzo o castigo.

No obstante, aunque menos conocidas, y sobretodo menos aplicadas, existen otras dos técnicas efectivas no sólo para eliminar conductas no deseados sino más bien para implantar conductas de tipo adaptativo en los niñ@s.


Las primeras son las técnicas instruccionales. Sus principios residen en asegurarse que el alumno conoce las conductas deseadas. En ocasiones caemos en el eror de castigar y reñir las conductas no deseadas, sin acompañar una explicación de cómo debería ser la conducta correcta en ese contexto. En este sentido, en aquellos alumnos que están muy lejos de la conducta deseada, se hace necesario planificar pasos graduales e irlos explicitando y exigiendo gradualmente.

Pensemos en la sigiente situación: un alumno continuamente interrumple la clase haciendo ruiditos con la boca. En primer lugar hemos de describirle el problema: Los ruiditos con la boca no son adecuados. En segundo lugar hemos de darle información del por qué de la conducta problemática: Los ruidos que haces con la boca molestan y distraen al profesor y a compañeros. En tercer lugar hemos de expresarle los sentimientos que provocan en nosotros tal conducta: Los ruiditos me molestan, me ponen nerviosos y hace que no os pueda explicar bien la lección. En cuarto lugar creamos un codigo a nivel oral y escrito que nos permita a los dos recordar que hemos de dejar de hacer tal conducta. En quinto lugar hemos de manifestarle nuestras expectativas: me gustaría que durante esta clase intentaras no hacer ningún ruido con la boca molesto. En sexto y último luger se trataría de poder dar opciones y resolver conjuntamente la situación.


Las segundas son las técnicas basadas en la interrelación, cuyo principio básico es que la relación positiva entre padres y alumnos o profesor y alumnos es el factor más importante en la modificación de las conductas. El hecho de que se sientan escuchados, comprendidos, ayudados... es a veces más potente que el hecho de que se les esté continuamente castigando. En este sentido pues, podemos adoptar una relación empática con nustro alumno, analizando los por qué y generando alternativas, reduciendo la amenzada y favoreciendo el diálogo...

2 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

Me parece muy bien que exista esta página, mi hijo de 5 años tiene una conducta bastante problematica frente a la escuela, en casa es, en cambio, obediente, trabajador...
Creo que necesita demasiada atención, el solo no es capaz de concentrarse, lo que lo lleva a comportarse así, él dice: "me aburro". Necesito algún consejo para ayudarle desde casa para corregir el comportamiento escolar.

Alfonso Fouce dijo...

Hola! Antes de dar ningún consejo sería muy interesante saber porque se comporta así en el colegio. Te sugiero que nos llames un día y hablamos del tema!
Saludos.