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martes, 4 de diciembre de 2007

Problemas de conducta: ¿Qué puedo hacer?

Conductas agresivas, disruptivas, llamativas… impulsividad, rabietas, lloros, restricción social, negativismo, apatía, rebeldía… ¡S.O.S! ¡Ya no se qué hacer!

Los problemas de conducta están a la orden del día en los hogares familiares y en las aulas de los colegios. La primera consideración que deberíamos hacer es que los alumnos que tienen malas conductas no lo hacen porque sí, sino que siempre es consecuencia de algo. Podríamos hacer un símil con los icebergs, donde la parte visible corresponde a la conducta, pero que queda oculta otra gran parte que corresponderían a los factores que nos llevan a realizar tal conducta.
Es por ello que nuestros esfuerzos como docentes y padres, no sólo deben estar encaminados a solucionar, mejorar o modificar la conducta, sino que paralelamente se debe trabajar sobre los factores causantes de esta conducta.


No obstante, en nuestra práctica diaria nos encontramos profesores y padres que nos demandan soluciones rápidas, de ahí que en este primer artículo y en un futuro segundo artículo dediquemos a ofreceros algunas técnicas para favorecer los comportamientos deseados. En este primer artículo nos centraremos en las técnicas de modificación de la conducta a través del uso de los refuerzos, mientras que en la segundo entrega veremos técnicas más de tipo instrumental o de modelaje.

Podemos introducir refuerzos positivos como incentivo para conseguir o incrementar una conducta deseada en nuestros alumnos o hijos. De esta manera estas conductas tenderán a repetirse con mayor frecuencia. El tipo de refuerzo que podemos utilizar es muy amplio, pasando por refuerzos materiales (premios) y acabando en los refuerzos sociales (reconocimiento público, privilegios, elogios…). No obstante estos refuerzos harán que la motivación del niño para realizar tal conducta sea de tipo externo, lo que significa que en el momento en que retiramos tal refuerzo la conducta deseada pierde fuerza. Es por ello que el refuerzo más efectivo, a la vez que el más difícil de conseguir es el autorefuerzo, es decir, aquel en el que el alumno aprende a valorar su el esfuerzo por sí solo y la motivación para la realización de la misma es pues de carácter interno.

Por el contrario, también podemos utilizar el refuerzo para intentar disminuir una conducta no deseada o inapropiada. En este sentido el refuerzo tiene una connotación negativa y pasa a convertirse en castigo. Debemos resaltar que la aplicación del castigo requiere de unas condiciones específicas, por lo que no debemos castigar sin más. Resaltemos alguna de las características sobre cómo aplicar el castigo:
- En primer lugar, el castigo debe ser conocido por el niño, ya que previamente le hemos explicado y anticipado las consecuencias que tendría la realización de una conducta inapropiada.
- Debemos verbalizar que castigamos la conducta, y que estamos enfadados por la conducta, pero sin atacar nunca a la persona.
- El castigo ha de ser inmediato a la conducta, sin dejar tiempo de por medio, ya que entonces corremos el riesgo de que el niño no asocie el castigo a la conducta realizada, por lo que entonces el castigo perdería todo su efecto.
- Una vez aplicado el castigo debemos conversar y razonar con nuestro alumno, analizando la situación y buscando alternativas y soluciones para que no se repitan los acontecimientos.

Pero para disminuir una conducta inapropiada, no siempre tenemos que recurrir al castigo, sino que podemos ignorarla. En ocasiones muchas conductas inadecuadas (tal y como las rabietas, conductas llamativas, el negativismo, las provocaciones…. buscan conseguir una reacción en el adulto. Es por ello que si la ignoramos y le hacemos caso omiso, la conducta no consigue su finalidad inicial y acaba extinguiéndose. Una de las principales conductas de extinción es la técnica del “tiempo fuera” que consiste en colocar al alumno en un lugar donde los estímulos que reciba sean mínimos, en un sitio apartado de clase, en una habitación contigua a donde están los padres… Al igual que sucedía en el castiga este tipo de técnica requiere una explicación previa y posterior para que el niño o alumno entienda lo que ha pasado.

De forma paralela a la aplicación de estas técnicas, deben proporcionarse los siguientes contextos relacionales:
- Ayudarle a identificar el problema y el porque de sus conductas inadecuadas.
- Intentar evita la presión y la amenaza.
- Crear un clima de empatía y diálogo que permita al alumno explicarse y comentar sus problemas.
- Sugerir, cooperar, colaborar en vez de mandar u obligar.