Google
 

miércoles 16 de enero de 2008

La adopción internacional (primera parte)


Con este artículo queremos iniciar una aproximación a la adopción internacional y hacer algunas reflexiones en torno a esta.
La adopción no es algo nuevo, ha existido y existirá porque es una necesidad tanto para los padres adoptantes como para los niños adoptados. No entraremos aquí ha valorar las ventajas o inconvenientes de la adopción, ya que quien más y quien menos tiene una idea clara respecto a esto. Si que es cierto que en los últimos años, y no hay más que remitirse a los datos, ha aumentado el número de adopciones internacionales, especialmente proveniente de los países orientales y del este.
Aquí se nos plantea la primera cuestión, ¿existe realmente un proceso mental de elaboración por parte de los padres ante de tomar la decisión de adoptar? He aquí algunos de los factores de riesgo que llevan a algunos padres a adoptar sin haber realizado una adecuada preparación mental.
- Padres que aunque pueden tener hijos biológicos, se decantan por la adopción como primera opción. Estos casos responden más a una cuestión de solidaridad que no de paternidad, con el peligro que esto conlleva.
- Existen padres que tienen un primer hijo biológico y un segundo hijo adoptivo, lo que en ocasiones responde a una intención de reparación, es decir, compensar con el hijo adoptivo lo que hicieron mal o no supieron hacer con el biológico.
- Personas solas que a veces no son realmente conscientes de lo que hacen y de lo que significa adoptar un niño.

Por todo ello, y para evitar estos riesgos, es necesario crear unas condiciones internas para asumir un proceso de adopción. Podríamos resumir estas condiciones por parte de los padres en las siguientes:

- Preparación mental: Crear un nido mental necesario para el niño adoptado
- No sustitución de perdidas → Las personas han de estar conciliadas con su realidad.
- La adopción no ha de servir para darles sentido a sus vidas.
- Se ha de ver al hijo como propio, no de su propiedad
- Hay que observar que haya una “idoneidad”: explorar la motivación para la adopción, ver si hay buena salud mental por parte de los padres, una buena salud física, buena relación entre la pareja, un deseo por parte de los dos de adoptar ( y no sólo de uno), una buena elaboración de los duelos y renuncias previas, en el caso que haya hijos biológicos ver que haya buenas relaciones padre-hijos, correctas condiciones sociales, laborales y económicas y buen conocimiento de la realidad de la adopción.

Una segunda cuestión, una vez hayamos comprobado que el deseo de adoptar es el adecuado y que no responde a otros factores de riesgo, sería el plantearse que vinecias previas del niño también adoptamos junto a él:

- Cuando adoptamos el niño, también se adopta toda la vivencia previa a la adopción. La criatura tiene un pasado y no podemos obviarlo.
- Hemos de tener presente es que ha habido una carencia o perdida de la madre o la cuidadora en el caso de que el niño provenga de un orfanato, y aunque parezca que esto no afecte, el hecho de cambiar olores, tacto, voces,,, afecto al niño.
- Tener en cuenta que ha habido carencias físicas y sobretodo de afecto, que son las más importantes.
- Fijarnos si el niño proviene de una orfanato grande o pequeños, y sobretodo de qué tipo de cultura proviene, ya que hay culturas más calientes (sudamericanas/india) o más frías (este).
- Saber que estos niños no saben relacionarse, ni entender ni cuidar al otro ya que ellos no lo han vivido.
- No han podido tener a alguien para expresar sus sentimientos (miedos…) y esto ha generado inseguridad.
- Son niños que han aprendido a autoconsolarse, lo que les ha dado una autonomía forzada y no madurativa.
- Pueden existir retrasos a nivel psicomotor, comunicacional y de lenguaje.

En próximos artículos continuaremos reflexionando sobre el proceso de adopción, centrándonos ya en el primer contacto con el niño y la llegada del niño adoptado a su nuevo hogar.