En términos generales, podemos decir que existen dos clases de conversaciones, las que hacemos con otras personas y las que hacemos con nosotros mismos. Estas últimas resultan importantísimas en el desarrollo de una identidad personal sólida. Prácticamente sin darnos cuenta usamos poderosas autoafirmaciones para describirnos a nosotros mismos: “No gusto a nadie” “Soy tonto” “Soy muy raro”
Resulta de especial importancia el poder conocer este tipo de lenguaje interior o autoafirmaciones que realizan los niños, ya que está determinando en buena parte la formación de un alta o baja autoestima, aspecto crucial como ya se ha visto en anteriores artículos en el desarrollo integral de nuestros hijos y alumnos.
¿Cómo podemos evaluar estas autoafirmaciones?
Hay una serie de estrategias que debemos seguir para determinar el uso que hacen los niños de las autoafirmaciones, que aplicaremos teniendo en cuenta el nivel evolutivo del niño. E aquí dos a modo de ejemplo:
1. Por un lado, exponemos tarjetas con adjetivos susceptibles de ser utilizados para describir a personas. Por otro lado, confeccionamos cinco “tarjetas claves” con el texto siguiente: a) exactamente como yo b) como yo en casi todo c) algo parecido a mí d) no muy parecido a mí e) totalmente distinto a mí. Le explicaremos al niño que nos gustaría saber cómo piensa que es él y he haremos ordenar en montones las tarjetas con los adjetivos.
Si tiene más de 10- 11 años, que los agrupe también según: a) cómo creen que le ven sus padres b) cómo cree que le ve un profesor c) cómo cree que le ve un amigo.
Los adjetivos que tienen que ordenar deberían hacen referencia a las principales áreas que corresponden a los aspectos que reúne la autoestima de los niños en edad escolar (autoestima académica, aceptación del grupo, reconocimiento social, tipos de conducta, relaciones familiares…)
2. Otro método es pedirle al niño que se describa de forma abierta y observar los tipos de descriptores que utiliza. Que se describa en relación a las siguientes áreas:
Académica (¿Cómo eres normalmente en la escuela?)
Familia (¿Cómo te encuentras en tu casa?)
Relaciones (¿Cómo eres con los demás niños?)
Aspecto (¿Cómo consideras tú aspecto normalmente?)
Conducta (¿ Cómo te comportas en general?)
3. Se le puede pedir al niño que haga el ejercicio de completar frases, lo más rápidamente posible diciendo lo primero que se le ocurra. Le leeremos las frases y observaremos sus respuestas:
Cuando mis padres me chilla me digo a mí mismo que....
Cuando me equivoco pienso...
No sé...
Cuando saco malas notas pienso...
No se me da bien...
Cuando mis amigos se enfadan conmigo me digo...
Cuando intento alguna cosa y no me sale, y a otros niños sí, pienso...
Me preocupa...
Cuando me miro al espejo pienso...
Sería mejor si yo...
Todo el mundo debería...
¿Cómo podemos intervenir para modificar las autoafirmaciones?
A partir de algunas de las frases anteriores debemos revisar las respuestas y preguntarle cuando se halla a sí mismo de esa manera. Revisar esas creencias, ponerlas a debate, refutarlas, rechazarlas, aceptarlas... y en general trabajar sobre su estructuración cognitiva y lenguaje interno.
1. Un ejemplo de lo que podemos hacer es darle las fichas con los descriptores negativos del primer ejercicio de evaluación. Le pediremos que elija los que alguna vez hubiera utilizado para sí, incluso los que no fueron muy frecuentes. Le preguntaremos acerca de las situaciones en las que los usó, sobre los sentimientos que les acompañaban y sobre otras autoafirmaciones más elaboradas que pudieran haber elegido en vez de las elegidas inicialmente.
2. Otro ejemplo es el de ayudarle a autoreforzar las autoafirmaciones positivas. Las palabras y el elogio que le proporcionemos constituyen una parte importante de la intervención:
Ejemplo: El profesor te grita en clase y tú reaccionas pensando “No le gusto” y te sientes herido.
Le ayudamos a hacerle ver que el maestro en ocasiones también le ha demostrado afecto y que cuando esta de mal humor también puede gritarle a otros niños y no sólo a él. Potenciaremos el autorefuerzo diciendo: “He hecho un buen trabajo analizando los gritos del señor X. Me siento mucho mejor ahora”





1 COMENTARIOS:
El peor enemigo de uno, es uno mismo, si uno no se apoya por más que las personas alrededor de uno lo apoyen, uno está destinado al fracaso, el exito, se hace desde adentro hacia afuera.
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