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viernes, 2 de marzo de 2012

Técnicas de estudio 2: La sesión de estudio

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Hay que acostumbrarse a seguir siempre un orden.

Sugerimos el siguiente:
1. Comenzar a estudiar con decisión (tan pronto como uno se siente en la silla). En cuanto
uno se sienta a estudiar, debe desencadenarse en el cerebro el reflejo de que
comienza ya la sesión de estudio, sin más preámbulos. Así, la actividad
intelectual se pondrá en marcha de forma automática, sin esfuerzo.

2. Es aconsejable comenzar a estudiar un tema por su aspecto más fácil y agradable o
que ofrezca más interés. A medida que se va profundizando en los contenidos,
será más fácil acceder a lo que entraña una mayor dificultad.

3. Los puntos más difíciles deben abordarse cuando el nivel de atención y concentración sea
máximo.
4. Dejar los trabajos sencillos que no necesitan mucha atención para cuando se esté más
cansado: dibujar, pasar apuntes en limpio, hacer trabajos manuales...
5. Descansar periódicamente. El estudiante normal necesita descansar cada cincuenta o
sesenta minutos. Tras la primera hora de estudio, cinco minutos son suficientes para hacer unas cuantas respiraciones profundas frente a la ventana, desentumecer los músculos, estirar las extremidades, hacer algunas flexiones, beber una vaso de agua....
A partir de la segunda hora de estudio, el tiempo de descanso deberá ampliarse a quince, veinte, o treinta minutos. No conviene dejar la sesión de estudio cuando haya una cuestión muy difícil que no se ha logrado resolver, sino en algún aspecto de interés y agrado que haga fácil la reanudación del estudio.

DIVIDIR EL TIEMPO DE LA SESIÓN EN 4 ETAPAS:
1) Exploración.
2) Adquisición.
3) Fijación y Repaso.
4) Autoevaluación.

Podemos también mejorar nuestra memoria sobre nueva información con interrupciones en nuestras sesiones de aprendizaje. Si lo hacemos así, nos aprovecharemos de los siguientes
‘efectos especiales’ descubiertos por los psicólogos:

· Recordamos más de la primera parte de una sesión de estudio. Esto se conoce como EFECTO DE PRIMACÍA.
· El material aprendido durante el final de una sesión de aprendizaje también se recuerda mejor después. Esto se denomina EFECTO RECIENTE.
· Si interrumpimos un período de aprendizaje, automáticamente aumentamos nuestra memoria. A esto se le llama EFECTO ZEIGARNIK.
· Unos pocos minutos después de aprender algo nuevo, la memoria a menudo aumenta durante un corto período de tiempo. Esto se conoce como EFECTO DE REMINISCENCIA.
Si intentamos aprenderlo todo en una sola sesión larga, sólo nos beneficiaremos del efecto de primacía y del reciente, de ninguna manera de los otros dos. Si la sesión se divide en algunos períodos más pequeños, con interrupciones entre ellos, conseguimos aprovecharnos de los cuatro fenómenos naturales

jueves, 16 de febrero de 2012

No puedo parar de preocuparme

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“No puedo parar de preocuparme”, “Es como si tuviera un motor interno”, “Si no me preocupo por una cosa lo hago por otra”, este tipo de expresiones suelen ser más habituales de lo que nos pensamos, como igualmente lo son los comentarios que los demás hacen: “Estás todo el día preocupándote”, “Te preocupas por cada cosa…”, “¿De qué te sirve preocuparte por eso?”
Las preocupaciones, por si mismas, no son malas, al contrario, pueden orientarnos hacia el problema y hacer que movilicemos los recursos necesarios para solucionarlos.
Sin embargo, cuando la preocupaciones nos hacen sentir mal (inquietud, nerviosismo, irritabilidad, tensión, dificultades para dormir, falta de concentración, etc.), cuando hacen que gastemos mucho tiempo de nuestro día en ellas afectando a nuestro trabajo o a nuestras relaciones, cuando hacen que nos centremos en problemas que no podemos solucionar, o incluso cuando sentimos que no las podemos controlar, entonces podemos afirmar que se tratan de preocupaciones de carácter patológico.
En la Psicología clínica estos síntomas se agrupan en un trastorno que se denomina trastorno ansiedad generalizada o TAG. Muchas de las personas que lo sufren comentan que desde edades tempranas han tenido “esta forma” de preocuparse, llegando a considerarse personas “nerviosas de toda la vida”. Los estudios afirman que el trastorno suele iniciarse en la infancia o en la adolescencia, y que en ocasiones suelen surgir a raíz de situaciones o eventos que la persona experimenta como muy estresantes (algunas veces traumáticos) y de ciertos estilos educativos de los padres (sobreprotección, autoritarismo, incoherencia, etc.) que favorecen apegos inseguros en sus hijos.
Los tratamientos que se han demostrado eficaces para este trastorno han sido, la farmacoterapia (generalmente antidepresivos) y la terapia psicológica (cognitivo – conductual). Sin ánimo de profundizar en cada uno de ellos, analizaré los puntos más importantes:
Se ha observado que los fármacos son eficaces de cara a la ansiedad (sobre todo para los síntomas físicos), pero lo son a corto plazo, dando malos resultados a la larga. Suelen tener multitud de efectos secundarios negativos, algunos pueden generar cierta dependencia (p.ej benzodiacepinas) y cuando se suspende su administración las personas suelen recaer en el trastorno.
El abordaje psicológico, en especial la terapia cognitivo-conductual, parece ser el más indicado para este tipo de problema, ya que la característica fundamental radica en cambiar “la forma” de pensar, esta tendencia psicológica a funcionar preocupándonos y que nos hace sentir mal. Con la terapia abordamos el problema desde diversas facetas:
Por una parte, trabajamos con el malestar producido por la ansiedad y sus síntomas mediante el aprendizaje y práctica de técnicas de afrontamiento (respiración controlada, relajación progresiva, etc. ).
Por otra parte, abordamos la faceta más “psicológica”, que la persona aprenda a gestionar y controlar sus preocupaciones mediante el aprendizaje de estrategias que terminará incorporando de manera natural a su vida. En líneas generales, trabajamos con la persona para que a aprenda a ser más tolerante con la incertidumbre que rodea su vida, a ser más crítico y cambiar las creencias equivocadas que pueda tener sobre la utilidad de preocuparse, que aprenda a afrontar adecuadamente los problemas poniendo en marcha todos sus recursos (p. ej técnicas de resolución de problemas) si estos problemas se pueden solucionar, o aprender técnicas y estrategias para la aceptación de aquellos que no se pueden solucionar (p.ej. miedo a la muerte).
Evidentemente la terapia que realizamos es mucho más que esto, aquí solo me he centrado en aclarar los “pilares más básicos” que sustentan este problema y que con frecuencia va unido a otros muchos que la misma terapia podría atender. Si consideras que tienes este tipo de preocupaciones, no lo dudes, podemos ayudarte.
Sergio García Morilla

viernes, 3 de febrero de 2012

Técnicas de estudio 1: El Horario

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Está más que demostrada la necesidad de estudiar de forma planificada, de manera constante y ajustándose a un horario (similar a los hábitos de trabajo impuestos por la sociedad). El trabajo eficaz para aprobar es el que se hace de manera regular y continuada. Hay que tener en cuenta que las principales limitaciones de la eficacia en el estudio son:




1. La desorganización (del tiempo, del material, del espacio, etc.), que supone descuidos, falta de planificación del tiempo y, en definitiva, irresponsabilidad;
2. La inconstancia en el trabajo privado o en la asistencia a clases;
3. La superficialidad: hacer las cosas para salir del paso, para cumplir sin más (asistir a clases como un mero espectador, leer de forma pasiva, atender más a cómo dice las cosas el profesor que a lo que dice, etc.)
4. La distracción por falta de concentración: si hacemos las cosas superficialmente perdemos el tiempo, rendimos poco y nos cansamos excesivamente; las distracciones dependen, generalmente, del desinterés o de una mala comprensión de lo que se estudia (cuando lo que se lee o se escucha sólo se ve o se oye, sin buscar su significado, su sentido).
Todo buen estudiante debe planificar el tiempo de estudio; de no ser así, perderá mucho tiempo y eficacia. El confeccionar un horario te ahorrará esfuerzo y tiempo: sin él perderás mucho tiempo indeciso/a en determinar qué vas a estudiar, cuándo lo harás, qué material utilizarás, etc. Se trata de hacer cada cosa en su momento, con regularidad: clases, estudio privado, deporte, ocio.


Para elaborar tu horario de estudio debe considerar los siguientes aspectos:
a) Confecciona tu horario a partir de las horas fijas (trabajo, comidas, dormir, clases, otras actividades, etc.), procurando aprovechar todas las que te queden libres, aunque sean breves espacios de tiempo.
b) Se recomienda como mínimo una hora de estudio por cada hora de clase, aunque ello dependerá de las dificultades que la materia tenga para usted. Ello implica, al menos, dos o tres horas de estudio privado diario; intenta estudiar el mayor tiempo posible y recuerda la importancia de estudiar un poco más cada semana, cada mes.
c) Dedica a cada asignatura un tiempo proporcional a su dificultad e importancia de cara a aprobar los exámenes.
d) Distribuye el tiempo de estudio personal por materias concretas. Es decir, no basta poner: «estudio de 6 a 9»; hay que tener claro, por ejemplo: de 6 a 7 Matemáticas; de 7 a 8 Castellano. Evitamos dudas sobre qué estudiar, no dedicaremos más tiempo a las materias más fáciles o agradables y distribuiremos mejor el tiempo dedicado a cada asignatura: es mejor estudiar cada materia en varias sesiones cortas a lo largo de la semana, que un solo día en una sesión larga.
e) No pongas juntas asignaturas similares. Procura alternar las materias de manera que sean diferentes las que estudie seguidas.




f) Procura estudiar cada día las materias que te explicaron en clase, lo más cerca posible de la explicación. Si no asistes a clase, estudia todas las materias a diario.
g) Dedica un tiempo al repaso: cada día. antes de acostarte, dedica que un tiempo a refrescar lo estudiado durante el día y en sesiones anteriores.
h) Es imprescindible dedicar a diario un rato a distraerse, hacer ejercicio, etc.. aunque posiblemente esté de mas recordártelo.
i) Estudia siempre a las mismas horas. Estudiar siempre a la misma hora y en un mismo lugar favorecerá el nivel de concentración y el rendimiento, ya que irá creando en ti un hábito, una necesidad inconsciente de estudiar.
j) Procura ser rígido con la planificación. Cumple el horario hasta crear un hábito, haz que las horas dedicadas a estudiar sean inamovibles. Confecciona un horario de estudio semanal y ponlo por escrito; colócalo en un lugar visible y cúmplelo a rajatabla. Si te falta tiempo para estudiar lo previsto, amplía el tiempo dedicado a estudiar; si te sobra tiempo, aprovéchelo para repasar, contestar cuestionarios, elaborar preguntas, etc.
j) Asegúrate de que estudias un número de horas suficiente como para aprobar los exámenes, sin agobios y prisas de última hora.
k) Estudiar cansa, por tanto, descansa cuando dejes de estudiar (entre materia y materia) y cuando te sienta agotado. Para descansar, cambia de actividad intelectual o haz un cambio mental total, procurando relajar los músculos y los sentidos, o, simplemente, estar un rato sin hacer nada.





Nadie dijo que estudiar fuera fácil!!

domingo, 8 de enero de 2012

Comprensión Lectora

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Este es un problema que nos encontramos muchas veces en nuestra consulta. En la mayoría de ocasiones lo que sucede es que a pesar de que el niño sabe leer bien o muy bien voz alta realmente no procesa correctamente la información del texto, esto puede suceder por diferentes causas:
El tipo de lectura que hace no se corresponde con el objetivo de la lectura.
No relaciona convenientemente la información del texto
El vocabulario del texto es excesivamente alto para él/ella
La lectura no le resulta motivadora
No utiliza mecanismos de autocontrol de su propia comprensión



Otra pregunta que se nos plantea es: ¿Que podemos hacer en casa para ayudarlo?
Asegurarnos de que realice una lectura lenta y reposada cuando deba hacer una lectura comprensiva, es decir, que no se precipite.



En este proceso es muy importante que se detenga en cuanto se dé cuenta de que no ha comprendido parte del mensaje. Siendo importante entonces volver a leer aquella parte que no entendió, recurrir al diccionario si hay vocabulario que no comprende o explicarle aquella parte más difícil de comprender para que pueda seguir leyendo con una comprensión plena.



En ocasiones resulta recomendable hacer una lectura en la que después de cada parágrafo, o incluso después de cada oración si es necesario, se realice un pequeño resumen de aquello que ha leído, que os lo explique o bien que lo escriba en una frase. De esta manera facilitaremos que relacione más tarde los acontecimientos que se suceden en la lectura.



En el momento en que la lectura no resulta motivadora es importante poner a su alcance libros, cuentos o incluso periódicos deportivos que se ajusten a sus intereses , e incluso realizar lecturas compartidas , es decir, leer conjuntamente con él o ella, ayudándole a comprender aquello que está leyendo y dándole pistas que faciliten su comprensión.



Es bueno que en casa vean que sus padres leen, ya que esto los puede motivar mucho, incluso en algunas ocasiones recomendamos, establecer un rincon de lectura en casa, es decir, que uno o dos dias a la semana se establezca un espacio de tiempo en el que todos leemos, desde los más pequeños hasta los más grandes. Este rincon da pie a compartir la lectura e incluso después hablar sobre ella.



Bien esperamos que estos consejos os resulten de utilidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE DEL LENGUAJE ESCRITO

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Todos hemos oído alguna vez hablar de la dislexia, y todos creemos tener una noción de lo que significa éste concepto. Su uso se ha disparado estos últimos años en las escuelas, y sobretodo lo relacionamos con niños de edades entre los 5 y los 10 años, que están aprendiendo a leer y a escribir. Pero si bien es cierto que la dislexia es una alteración del lenguaje escrito que requiere de una intervención específica, existen otras dificultades en los niños que están aprendiendo a leer y a escribir que también deben tomarse en consideración y deben ser tratadas por logopedas.




Entendemos por dislexia la alteración que dificulta el aprendizaje del lenguaje escrito sin que haya otro motivo aparente. Por lo tanto, los niños con dislexia no tienen otras dificultades relacionadas, como por ejemplo alteraciones en el lenguaje oral o en la audición. Poseen todas las capacidades, habilidades y herramientas necesarias para una correcta adquisición de la lectoescritura y, a pesar de ello, no son capaces de resolver las dificultades que supone este aprendizaje.



Éste va a ser el primer objetivo de un logopeda cuando un niño llega a la consulta por dificultades en el lenguaje escrito. Hacer una valoración global del niño resulta imprescindible para diagnosticar una dislexia, pero, sobretodo, para adecuar la intervención a sus necesidades reales. De no ser así, podemos estar poniendo todo nuestro empeño en trabajar en una dirección equivocada, lo cual supondrá un desgaste de tiempo, de energías y de motivación, al no observar los resultados esperados.



Una vez estamos seguros de que estamos delante de un niño con dislexia, debemos ampliar ésta información, pues la intervención va a ser distinta dependiendo de sus dificultades específicas. Debemos averiguar en qué momento del proceso de lectura se produce la alteración. A modo de ejemplo podríamos decir que no es lo mismo tener una dificultad en la descodificación de los símbolos del lenguaje escrito que no conseguir hacer una predicción de la palabra escrita a partir de las primeras letras. Ambas cosas están dentro del amplio abanico de la dislexia, pero cada una de ellas requiere una intervención específica.



Todas estas alteraciones que hemos estado comentando son un buen motivo para consultar con un logopeda la mejor forma de ayudar a nuestro hijo o alumno. Pero especialmente en el caso de la dislexia conviene empezar a actuar lo antes posible, pues el sistema educativo actual en nuestro país, hace imprescindible que los alumnos tengan una buena competencia en el lenguaje escrito desde edades muy tempranas. Esto se opone al ideal que propone el aprendizaje de la lectura como un proceso natural que va haciendo el niño de manera progresiva. A menudo se exige a los maestros que todos sus alumnos sepan leer a una edad concreta. Si los niños con dificultades perciben ésta presión podemos obtener el resultado opuesto al que buscamos, con bloqueos o angustias nada beneficiosas para el proceso. Es importante evitar ésta situación, pues supondrá un obstáculo añadido al de la dislexia. El apoyo y sobretodo la tranquilidad que pueden proporcionar los logopedas a los alumnos, los maestros y las familias hace que el proceso de aprendizaje se viva con la máxima naturalidad posible.



Como conclusión creo que es importante resaltar que la dislexia es una alteración congénita del individuo y que no se resuelve con una reeducación logopédica. Las persones con dislexia, seguirán teniendo dislexia a lo largo de toda su vida. Pero gracias a la intervención obtendrán estrategias, recursos y habilidades alternativas que les permitan reducir sus dificultades y ser competentes en el lenguaje escrito, para poder utilizarlo de una forma eficiente en todas las actividades cotidianas de la vida adulta. Pero para ello la intervención debe estar enfocada a las dificultades individuales de cada niño y éste debe recibir el soporte y la ayuda no sólo de logopedas, sino también de maestros y, sobretodo, de la familia

domingo, 4 de diciembre de 2011

SOS ADOLESCENCIA

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1 - ¿QUÉ SE ENTIENDE POR ADOLESCENCIA?


La adolescencia es la etapa de la vida que se inicia con la pubertad (cambios que llevan a la madurez fisiológica) y termina cuando se consigue el estatus social de adulto (responsabilidad, independencia, integración laboral ...)
Este paso de la niñez a la edad adulta tiene características diferenciales según la época y la cultura en que se desarrolla. En nuestra sociedad es un período largo que permite a los adolescentes obtener la preparación y formación para integrarse a la vida laboral, bastante complicada y precaria. Se alarga la vida media de las personas en las sociedades desarrolladas y, por lo tanto, se van alargando todas las etapas.No podemos decir que sea una etapa homogénea, hasta el punto que se puede afirmar que no hay adolescencia, sino adolescentes. Cada uno con su manera de enfrentarse a esta etapa de transición



2 - CARACTERÍSTICAS DEL DESARROLLO PSICOLÓGICO DE LOSADOLESCENTES



• Época de cambios en el cuerpo, en el sistema hormonal, en el nivel de actividad, en los comportamientos, en las relaciones.
• La característica clave es la AUTOAFIRMACIÓN que les llevará a sentirse diferentes y "rebotar a", queriendo abatir todo lo que comporte autoridad. Es la necesidad de hacer o pensar cosas porque quieren, no porque se lo mandan. Estas demostraciones son normales. Hay otorgarles cierta autonomía para tomar decisiones y no agravar las relaciones con el ejercicio exagerado de la autoafirmación.
Este proceso de autoafirmación les llevará a:


1. Formación de la identidad o personalización:
2. Autonomía / Independencia

3. Desarrollo intelectual paralelo al físico

Todo este proceso lo hace avanzar y retroceder de manera que parece permanentemente desorientado y, de hecho, se siente. Los estados de humor cambiantes y la necesidad de actividad variable, ayudan a tener la sensación de inestabilidad.
En este proceso de personalización hay tres puntos básicos de referencia: los padres, los amigos y los adultos no impuestos.
Los padres pasan de ser perfectos, como los veían en la infancia, a ser "discutibles". Los han desmitificado y sus valores, opiniones y creencias dejan de ser los mejores. Pasan de ser necesarios (dependencia para la supervivencia y la afectividad) a ser innecesarios y, a menudo, una carga.
Los amigos son fruto de una cierta libertad de elección (algunos son los compañeros del instituto, pero hay otros). Los siente como sus porque les ha elegido o le han escogido a él o ella. Formar parte de un grupo, de un grupo de iguales es básico: puede compartir sus experiencias y preocupaciones sin temor a ser criticado excesivamente.
Los adultos no impuestos son aquellas personas con las que establece vínculos afectivos por admiración (profesores con quien "Conecta" bien, líderes, ídolos a imitar ...). La pérdida de la confianza total en los padres que le daba seguridad para saber lo que era bueno y lo que era malo, la búsqueda ahora en estas personas. Su influencia puede ser positiva o negativa.



3-PAUTAS QUE PUEDEN FACILITAR LAS RELACIONES EN CASA Y EL IES


Nuestros pre-adolescentes y adolescentes han crecido en una familia y hay muchos modelos de familia. La forma en que habremos encarrilado la educación en el seno de la familia, hasta hoy, condicionará las posibilidades de crecimiento personal de nuestros adolescentes y las formas como se enfrenten a la necesidad de autoafirmarse para conseguir su identidad.
Analizaremos brevemente las tres maneras más habituales que tienen las familiasde enfocar sus relaciones:
• familias con modelo de participación autoritario: exigentes, rígidos, comunicación difícil, mucho control con normas y castigos y poco razonar, sólo imponerlo: los adultos mandan claramente, no se puede discutir casi nada, sobreprotegen porque no dejandecidir, penalizan el error ...
• familias con modelo de participación democrático: exigencia pero receptividad, posibilidad de expresarse con franqueza, control con grado de confianza, facilitar la adquisición de hábitos de participación, reparto de tareas y responsabilidades, sensación de participar en el bien común entre todos, normas por lo que es necesario, claras y acordadas, posibilidad de negociar y pactar, no rigidez ...
• familias con modelo de participación permisivo: poca exigencia, permisividad, poco control, excesiva confianza en todo lo que hacen los hijos, despreocupación, poca o ninguna unidad de criterio entre los padres, no referencias ni normas ...Según sea el modelo de participación de los miembros de la familia de referencia de nuestros adolescentes, las posibilidades de evolucionar serán diferentes. Los conflictos estarán, pero algunos se convertirán en problemas y otros serán la ocasión para crecer personalmente.


ALGUNAS PAUTAS SOBRE EL TRATO
1 - Facilitar la comunicación. Es la peor época y hay que evitar el cierre. Es importante que los comunicamos nuestras experiencias diarias y como enfrentamos lo que nos preocupa. Ningún sermón y algunos consejos en el momento oportuno. Evitar que todas las conversaciones terminen en recriminación. No forzar respuestas, nos arriesgamos a recibir mentiras. Esta comunicación hay ampliarla al ámbito del IES, en sentido de colaboración.
2 - Tono de confianza. No confundir con falta de respeto, sino con familiaridad. Fiarnos de ellos / ellas y demostrarlo con encargos concretos.
3 - Resaltar los valores y virtudes que tienen. Que sepan que nos hemos dado cuenta de lo que saben hacer porque hemos inculcado unos hábitos que se puedan mejorar en el Instituto. Que tengan ocasión de mejorar su auto-imagen y no sentirse permanentemente desgraciados. En este punto la ayuda educador del profesorado es vital.
4 - No culpabilizarlos de nuestras frustraciones. Quizás esperábamos otras cosas de él / ellas pero hay que ser realistas.
5 - Equilibrar la estimación y la aceptación: ser tolerantes. Aceptarlos como son y hacerles propuestas de mejora, con acuerdos. Nunca poner precio ni condiciones a la estimación. No les hemos elegido así pero ellos tampoco a nosotros. Tener normas pero saber negociar. Evitar los enfrentamientos inmediatos, posponer las reacciones y razonar y hablar después.

viernes, 25 de noviembre de 2011

DIFICULTADES EN LA ADQUISICIÓN DEL HABLA: LA DISLALIA

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Uno de los aprendizajes más importantes que realizan los niños durante los primeros años de vida es la adquisición del habla. Desde que nacemos, incluso antes, estamos en contacto con personas que nos hablan, y es durante los primeros 6 años de vida que desarrollamos esta habilidad.
Para que el habla nos sea útil y eficaz a lo largo de toda la vida necesitamos que su desarrollo sea completo y perfecto. Pero a veces los niños, por si solos, no son capaces de resolver todos los aspectos relacionados con la articulación de los fonemas del habla, a pesar de tener todas las herramientas para hacerlo. Esta alteración recibe el nombre de dislalia y se debe, únicamente, a la poca habilidad del niño en la pronunciación de los fonemas. Así, por ejemplo, un niño que no pronuncia la /s/ a los 4 años o la /rr/ a los 5 años, sin que haya algún factor que se lo impida, decimos que tiene una dislalia y, por lo tanto, debe iniciar una intervención logopédica.
Cuando llega un niño a la consulta de logopedia por una dislalia, el objetivo que se plantea el profesional es, no sólo que el niño sepa pronunciarlo correctamente, sino que generalice su uso en todas las situaciones de la vida cotidiana. Para ello, primero realizamos toda una serie de ejercicios destinados a corregir la producción incorrecta del fonema y, posteriormente, aplicamos el nuevo aprendizaje a situaciones habituales en la vida del niño, utilizando el juego como espacio de riqueza lingüística.
Las actividades que podemos hacer para el tratamiento de la dislalia son múltiples, pero se puede clasificar en cuatro grupos bien diferenciados:
- Las que refuerzan las habilidades de percepción auditiva: trabajamos el reconocimiento y el análisis del fonema alterado en diferentes posiciones dentro de la palabra. El objetivo es, pues, que el niño identifique éste fonema en el habla de los demás y que sea consciente de su sonido.
- Las que mejoran la praxis bucofonatoria: el niño empieza a descubrir el origen del sonido y los movimientos que deben realizar los órganos bucofonatorios para producirlo. Es en éste momento cuando ejercitamos la lengua y los labios, para que tengan la movilidad, la elasticidad y la fuerza adecuada para articular correctamente todos los fonemas.
- Las que deshabitúan actos linguales incorrectos: A menudo los niños se esfuerzan tanto en articular un fonema que ponen demasiada tensión en la lengua o alteran su movimiento natural. Es en éste bloque que les ayudamos a relajar la musculatura y a coger buenos hábitos psicomotores para una correcta pronunciación.
- Generalización del fonema en el habla: una vez el niño es capaz de articular el fonema lo incorporamos al habla espontánea para que lo utilice con normalidad.
Para todo éste proceso es esencial la colaboración de la familia, pues es la que debe apoyar al niño durante todo el proceso, pero sobretodo, para llevar a cabo el último paso de la intervención: la generalización. Las sesiones de logopedia se llevan a cabo en un espacio artificial, la consulta, y, a pesar de buscar actividades y recursos para utilizar el fonema de manera natural, el niño sabe con qué objetivo los estamos haciendo y percibe cierta presión, que le ayuda a controlar de forma consciente y en todo momento su habla. En casa, en el parque o en la calle, en cambio, el lenguaje es absolutamente espontáneo y es cuando nos damos cuenta de si el niño ha generalizado el fonema o no.
La duración de una intervención logopédica por dislalia varia en función de cada niño, pero, en términos generales, no suele ser demasiado larga. Si el niño es lo suficientemente maduro para producir el fonema y el tratamiento se lleva a cabo de forma regular el aprendizaje será rápido, y en pocas semanas se estará trabajando para su generalización.
Finalmente, me gustaría mencionar que, en ocasiones, se puede asociar la dislalia a factores o alteraciones emocionales. El nacimiento de un hermano pequeño o la separación de los padres, entre otras, pueden ser situaciones que provoquen inquietud o angustia a los niños. En estos momentos es posible notar una regresión o una evolución más lenta del habla y, en consecuencia, la aparición de una dislalia. En éste caso el tratamiento será parcialmente distinto e incluso es posible contemplar la figura de un psicólogo o psicopedagogo en la intervención, sin dejar a un lado el trabajo logopédico.




GISELA MUNNÉ

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿CUÁNDO INCIAR UNA INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA?

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Mi hijo tiene 4 años y todavía no pronuncia todos los fonemas correctamente. ¿Es pronto para iniciar una reeducación? ¿Necesita mi hijo ir al logopeda?
Tengo una alumna en primero de primaria que muestra muchas dificultades en la adquisición de la lectura. ¿Qué puedo hacer para ayudarla? ¿Cuándo debo aconsejar a la familia que inicie una intervención logopédica?

Es habitual plantearse, como padres o docentes, qué edad es la adecuada para iniciar una intervención logopédica por una alteración en el habla o el lenguaje. Cuanto antes mejor. Los tratamientos logopédicos siempre son más efectivos cuando los iniciamos a edades tempranas, y los resultados visibles en un menor plazo de tiempo. Cierto es que, en ocasiones, conviene dejar un tiempo al niño para ver si es capaz de resolver sus dificultades sin ayuda externa, como también lo es el hecho de que ayudarlo puede ser contraproducente si se siente presionado. Pero estas cuestiones forman parte del trabajo logopédico y, por tanto, es tarea de estos profesionales tomar la decisión más adecuada en cada caso.



El lenguaje es una herramienta para la comunicación, el pensamiento, la interacción y el conocimiento. Pero si la herramienta no funciona a la perfección todo el sistema se resiente. La intervención logopédica se encarga de que esto no suceda. La logopedia puede ser de gran ayuda para niños de todas las edades, no sólo a nivel comunicativo, sino también en lo que refiere al rendimiento escolar, la autoestima o las relaciones sociales. Los logopedas, a parte de trabajar directamente con los niños, nos pueden aconsejar sobre todos estos aspectos, darnos estrategias para ayudar a nuestros hijos o alumnos y llevar a cabo un seguimiento para posteriores intervenciones.



Así pues, si como padre o docente observa dificultades entorno al lenguaje o la comunicación de un niño, no dude en consultar a un logopeda.


GISELA MUNNÉ

viernes, 4 de noviembre de 2011

Estrategias educativas empleadas con alumnado con n.e.e de diversa índole.

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A partir de nuestra experiencia en los colegios donde colaboramos, queremos compartir con todos vosotros un resemen de las principales pautas que ofrecemos al profesorado para abordar la educación de algunos alumnos con dificultades que puedan tener en su clase. Esperemos que os sirva de ayuda.

Tipo de necesidad educativa: Plan individualizado (anteriormente ACI)

Tener claro que el P.I es la última medida a adoptar y se ha de delimitar muy bien cuando realmente se necesita poner en práctica.

Tener claro a nivel teórico que adaptar una determinada asignatura implica:

Adaptar los objetivos, contenidos y procedimientos más importantes sobre los cuales se pretende que aprenda el alumno.

Adaptar los métodos de presentación de la información y de las tareas de enseñanza y aprendizaje.

Adaptar los diferentes tipos de actividades y materiales del alumnado.

Adaptar los métodos de evaluación del alumnado.

El P.I debe realizarlo el profesor encargado de cada asignatura. Por esta razón debe, en un primer momento, identificar y tener claro que objetivos y contenidos de la unidad didáctica o tema del libro puede exigirle al alumno en cuestión, para en un según momento redactarlo por escrito.

La evaluación nunca puede ser la misma que el grupo clase, ha de ser consecuente con los objetivos planteados y trabajados.

Tener bien informada a la familia del P.I y pedir la implicación de esta.

Tipo de necesidad educativa: Dislexia y otros trastornos del lenguaje

No hacerle leer en público.

Proporcionar previamente las lecturas de clase para que las prepare en casa.

Ayudarle a identificar y subrayar lo más importante de la materia, para que de esta manera pueda dedicar sus esfuerzos a estudiar los aspectos más primordiales de la unidad didáctica.

Reducir los deberes de lectura y escritura (por ejemplo: no hacerle copiar los enunciados…) así como materia de examen.

Comprobar que ha comprendido las indicaciones que se le han dado por escrito.

No hacerle copiar excesivamente de la pizarra (proporcionarle una fotocopia con los apuntes)

No tener en cuenta la ortografía a la hora de calificar los exámenes.

Las actividades, tareas, deberes… tienen que ser cortas, secuenciadas y supervisadas.

En la evaluación: adaptar la estructura formal del mismo examen, destacar en el enunciado las preguntas clave, dar más tiempo para acabar el examen o realizar la prueba en dos días y especialmente potenciar la evaluación oral.

Permitir que se distraiga con más facilidad que otros, puesto que el sobreesfuerzo de la lectura y escritura le conduce a ello

Tipo de necesidad educativa: TDA/H

Órdenes precisas y claras, asegurándose de que ha entendido el mensaje y manteniendo contacto visual.

Ser concretos en las demandas, anticipar los cambios, repetir las instrucciones y evitar el exceso de estimulación.

Indicar un tiempo para ordenar y organizar el espacio de trabajo (agenda, cartera, pupitre…)

Situarlos en las primeras filas e intentar evitar estímulos distractores.

Dar más tiempo para la realización de actividades comunes y proporcionarle en ocasiones otro tipo de formato y presentación de actividades.

Contemplar la posibilidad de que pueda moverse tras un período de tiempo de escucha/trabajo activo, ya sea con alguna actividad de tipo manipulativo o con algún encargo para que pueda
levantarse del pupitre.

Las actividades, tareas, deberes… tienen que ser cortas, secuenciadas y supervisadas. La misma tarea que le pidamos al resto de la clase se la secuenciamos en partes al alumno con TDA/H.

En la evaluación: adaptar la estructura formal del mismo examen, destacar en el enunciado las preguntas clave, dar más tiempo para acabar el examen o realizar la prueba en dos días, potenciar la evaluación oral y finalmente ayudarles a analizar sus errores.

En el seguimiento tutorial explicarles de forma clara y precisa que es lo que esperamos de ellos, ayudarles a mejorar el autocontrol personal y a planificar y gestionar su tiempo.

Tipo de necesidad educativa: Altas capacidades

Darle actividades de mayor nivel, extensión o profundización, pero siempre de los contenidos y objetivos referidos al curso que realiza, nunca de otros cursos superiores al suyo.

Realización de trabajos complementarios donde tenga que relacionar contenidos de diferentes materias.

Ampliación de conceptos: Uso de la biblioteca escolar

Ofrecerle la oportunidad en momentos determinados que sea compañero/monitor de algún compañero con n.e.e graves.

Sugerirle actividades complementarias en su tiempo fuera del aula, así como actividades de ocio y tiempo libre alternativas.

Tipo de necesidad educativa: Bajo rendimiento académico

Identificar cuáles son los puntos débiles o carencias del alumno y potenciarlos mediante plan de trabajo específico o materiales auxiliares complementarios.

Proporcionar ayuda y estrategias en relación a la gestión del tiempo libre, planificación de tareas, organización…

Mayor seguimiento y supervisión individual en aspectos académicos.

Enseñar y entrenar en técnicas de estudio.

Dar más tiempo para la realización de tareas y exámenes.

Trabajar el estado anímico, autoestima, motivación… ya que son alumnos que pueden tirar la toalla con facilidad.

Colaboración e implicación de la familia, especialmente en el tema deberes y estudio en casa.

Tipo de necesidad educativa: Bloqueo emocional

Las actuaciones a llevar a cabo variarán en función de los motivos que provocan este bloqueo emocional (causas emocionales, causas sociales, causas familiares, causas conductuales…). Por todo ello habrá que planificar en cada alumno con este tipo de dificultad, que pautas llevar a cabo.

martes, 28 de octubre de 2008

Dificultades de aprendizaje I

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No cabe duda que bajo la expresión dificultades de aprendizaje se pueden englobar un amplio abanico de factores que pueden tener relación con la educación de los niños y niñas. Además, el abordaje de estas dificultades se puede hacer desde varios enfoques, ya sea desde un punto de vista neurológico, psicológico o pedagógico.
Dejaremos el abordaje neurológico de lado por el momento, y nos centraremos en los siguientes artículos a reflexionar sobre las dificultades de aprendizaje desde un punto de vista psicopedagógico. Las partes que iremos tocando a lo largo de los siguientes artículos son principalmente las siguientes: Definición de dificultades de aprendizaje, principales dificultades existentes, causas más comunes, signos de detección, la importancia de una detección temprana y el abordaje de las dificultades desde un punto de vista familiar.
La definición de dificultades de aprendizaje es sencilla, ya que hace referencia a cualquier dificultad que un niño o una niña puede encontrarse para seguir el ritmo de aprendizaje de sus compañeros de clase, independientemente de cual sea la causa o factores que provocan el retraso o las dificultades. Lo que hay que añadirle a esta definición es que cuando un alumno presenta dificultades en una determinada área (por ejemplo: capacidad lectura o capacidad para mantener el nivel de atención) las dificultades que se va encontrar académicamente no sólo hacen referencia a esa área sino que afectan a los demás ámbitos del aprendizaje (por ejemplo: el alumno con dificultades lectoras presentará dificultades en la adquisición de los conceptos de sociales o naturales, o el alumno con dificultades de atención presentará problemas en la planificación y realización de cualquier tipo de dificultades.
Vemos pues, que existe una interconexión de todas las áreas que intervienen en el aprendizaje, y cuando hay un área que cojea, tal y como sucede en un castillo de naipes, todo lo demás se verá repercutido.
La literatura sitúa la prevalencia de las dificultades de aprendizaje entre el 5-10%. A nuestro parecer esta estadística se queda corta, ya que si tenemos en cuenta que en cada clase hay como mínimo 5-6 alumnos con dificultades (número que a buen seguro podría confirmar cualquier profesor) estaríamos hablando a bote pronto de una prevalencia sobre el 25%, es decir que uno de cada cuatro alumnos en edad escolar presenta o pueda presentar algún tipo de dificultad de aprendizaje, permanente o transitorio.
¿Cuáles son las dificultades de aprendizaje más comunes?
Si nos remitimos al DSM-IV-TR, manual de psicopatología por excelencia que clasifica todos los trastornos o dificultades, las dificultades de aprendizaje serían las siguientes:
- Trastorno de la lectura
- Trastorno del cálculo
- Trastorno de la escritura o expresión escrita.
- Trastorno de aprendizaje no especificado


No cabe duda que la lecto-escritura es la principal herramienta de acceso al conocimiento, y que alumnos que presenten problemas en la adquisición de la misma, van a tener problemas en la adolescencia y edad adulta para adquirir nuevos conocimientos.
La estadística nos habla que entre el 60 y el 70% de los alumnos que presentan dificultades en el ámbito de la lectura y escritura son hombres.

A groso modo, cuando hablamos de dificultades de lectura nos estamos refiriendo a: velocidad lectora, calidad lectora, y comprensión lectora. Cuando hablamos de dificultades de escritura nos estamos refiriendo a grafía, ortografía natural y ortografía reglada. Finalmente, cuando hablamos de dificultades en el cálculo nos estamos refiriendo a cálculo mental, cálculo y razonamiento numérico. Cuando estas dificultades se hacen más evidentes y además de causas psicopedagógicas también intervienen causas neurológicas, puedan darse los llamados trastornos de dislexia, disgrafía y discalculia, que en otros artículos de este blog ya hemos analizado ampliamente.
No obstante, bajo el término de otros trastornos de aprendizaje se engloban una serie de habilidades y capacidades que tienen mayor importancia si cabe que estas tres primeras, ya que en ocasiones nos ayudan a encontrar la causa de las dificultades de lectura, escritura y cálculo. En un próximo artículo pasaremos a repasarlas.

Dificultades de aprendizaje I

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No cabe duda que bajo la expresión dificultades de aprendizaje se pueden englobar un amplio abanico de factores que pueden tener relación con la educación de los niños y niñas. Además, el abordaje de estas dificultades se puede hacer desde varios enfoques, ya sea desde un punto de vista neurológico, psicológico o pedagógico.


Dejaremos el abordaje neurológico de lado por el momento, y nos centraremos en los siguientes artículos a reflexionar sobre las dificultades de aprendizaje desde un punto de vista psicopedagógico. Las partes que iremos tocando a lo largo de los siguientes artículos son principalmente las siguientes: Definición de dificultades de aprendizaje, principales dificultades existentes, causas más comunes, signos de detección, la importancia de una detección temprana y el abordaje de las dificultades desde un punto de vista familiar.


La definición de dificultades de aprendizaje es sencilla, ya que hace referencia a cualquier dificultad que un niño o una niña puede encontrarse para seguir el ritmo de aprendizaje de sus compañeros de clase, independientemente de cual sea la causa o factores que provocan el retraso o las dificultades. Lo que hay que añadirle a esta definición es que cuando un alumno presenta dificultades en una determinada área (por ejemplo: capacidad lectura o capacidad para mantener el nivel de atención) las dificultades que se va encontrar académicamente no sólo hacen referencia a esa área sino que afectan a los demás ámbitos del aprendizaje (por ejemplo: el alumno con dificultades lectoras presentará dificultades en la adquisición de los conceptos de sociales o naturales, o el alumno con dificultades de atención presentará problemas en la planificación y realización de cualquier tipo de dificultades.


Vemos pues, que existe una interconexión de todas las áreas que intervienen en el aprendizaje, y cuando hay un área que cojea, tal y como sucede en un castillo de naipes, todo lo demás se verá repercutido.


La literatura sitúa la prevalencia de las dificultades de aprendizaje entre el 5-10%. A nuestro parecer esta estadística se queda corta, ya que si tenemos en cuenta que en cada clase hay como mínimo 5-6 alumnos con dificultades (número que a buen seguro podría confirmar cualquier profesor) estaríamos hablando a bote pronto de una prevalencia sobre el 25%, es decir que uno de cada cuatro alumnos en edad escolar presenta o pueda presentar algún tipo de dificultad de aprendizaje, permanente o transitorio.


¿Cuáles son las dificultades de aprendizaje más comunes?


Si nos remitimos al DSM-IV-TR, manual de psicopatología por excelencia que clasifica todos los trastornos o dificultades, las dificultades de aprendizaje serían las siguientes:
- Trastorno de la lectura
- Trastorno del cálculo
- Trastorno de la escritura o expresión escrita.
- Trastorno de aprendizaje no especificado


No cabe duda que la lecto-escritura es la principal herramienta de acceso al conocimiento, y que alumnos que presenten problemas en la adquisición de la misma, van a tener problemas en la adolescencia y edad adulta para adquirir nuevos conocimientos.
La estadística nos habla que entre el 60 y el 70% de los alumnos que presentan dificultades en el ámbito de la lectura y escritura son hombres.

A groso modo, cuando hablamos de dificultades de lectura nos estamos refiriendo a: velocidad lectora, calidad lectora, y comprensión lectora. Cuando hablamos de dificultades de escritura nos estamos refiriendo a grafía, ortografía natural y ortografía reglada. Finalmente, cuando hablamos de dificultades en el cálculo nos estamos refiriendo a cálculo mental, cálculo y razonamiento numérico. Cuando estas dificultades se hacen más evidentes y además de causas psicopedagógicas también intervienen causas neurológicas, puedan darse los llamados trastornos de dislexia, disgrafía y discalculia, que en otros artículos de este blog ya hemos analizado ampliamente.


No obstante, bajo el término de otros trastornos de aprendizaje se engloban una serie de habilidades y capacidades que tienen mayor importancia si cabe que estas tres primeras, ya que en ocasiones nos ayudan a encontrar la causa de las dificultades de lectura, escritura y cálculo. En un próximo artículo pasaremos a repasarlas.

viernes, 17 de octubre de 2008

Dificultades en el dormir

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Uno de los problemas que con bastante frecuencia nos hacen llegar los padres, reside en todo lo relacionado con los problemas del sueño (niños que no quieren acostarse, que se levantan por la noche, que quieren ir a dormir a la cama de sus padres…)

El problema más habitual es el primero de ellos, niños que no quieren acostarse cuando sus padres se lo indican, puesto que algunos padres no son claros respecto a la orden de ir a dormir a la cama, y con la excusa de dejar al niño “un poco de tiempo más” acaban por perder su responsabilidad de marcar la hora de irse a dormir en beneficio del niño.

Por lo tanto la primera premisa es clara, marcar la hora de irse a dormir, hacérsela saber al niño y llevarla acabo desde el primer día. La mayoría de los niños utilizan unas rutinas antes de irse a dormir (dar un beso a sus padres, escoger su peluche favorito, utilizar una manta determinada…) que los padres deben respetar, ya que les ayudan a separarse de sus seres queridos y prepararse para el sueño. Por el contrario tampoco se debe permitir que estos hábitos se vuelvan demasiado largos y pesados.

También es bueno utilizar señales que sirvan para empezar la rutina de irse a dormir (“cuando acabe la serie de dibujos deberás prepararte para ir a dormir”), mantener al niño calmado y relajado por lo menos media hora antes de irse a dormir evitando de esta manera juegos excesivamente activos, hacerlo sentir especial sentándonos con él unos minutos en la cama haciéndole llegar nuestro calor y seguridad, y realizando alguna actividad tal y como la lectura o narración de un cuenta o el escuchar música conjuntamente.

Si a pesar de todas estas indicaciones, todavía hay reticencias para irse a dormir, es bueno animar al niño para que hable de sus problemas y preocupaciones, del mismo modo que debemos recompensar la cooperación del niño para irse a dormir.

En otras ocasiones, puede acontecer que el niño se levante varias veces durante la noche. Lo que primero hemos de realizar es observar el modelo que le lleva a hacerlo (¿qué es lo que hace?, ¿se despierta o no se llega a dormir?, ¿a quién llama?, ¿cómo reacciona?…). En función de lo observado aplicaremos una técnica u otra, siendo la más habitual el ignorar la conducta de reclamo o llanto. Hemos de abandonar la habitación y no volver a ella por mucho que el niño esté llorando airadamente. En este sentido es aconsejable aguantar 20 minutos sin entrar, si pasados los 20 minutos sigue llorando, entramos, le volvemos a desear buenas noches y dejamos pasar otros 20 minutos, y así sistemáticamente por muy difícil que se haga a los padres aguantar 20 minutos de lloros de sus hijos.

Para evitar que el niño se levante también es aconsejable colocar junto al niño todo lo que puede necesitar durante la noche para que no tenga la “excusa” para levantarse, siendo estos un vaso de agua, una linterna, su juguete favorito… Cuando la ignorancia no nos resulta efectiva podemos alguna técnica de relajación para ayudar al niño para volver a conciliar el sueño.

¿Y qué hay cuando el niño quiere dormir con sus padres? La respuesta clara y rotunda es que no se puede dormir en la cama de los padres bajo ningún concepto (a pesar de que nosotros algún día especial y excepcional se lo permitamos) puesto que crea una rutina, una dependencia patológica y que a la larga puede suponer problemas al niño cuando tenga que pasar una noche fuera de casa.
Sabemos que esto es difícil de aplicar, ya que en ocasiones resulta más fácil para los padres meter al niño en su cama que escuchar como llora durante 20 minutos, pero no hay que ceder.

Algunas indicaciones que podemos utilizar son las siguientes:
Devolver al niño a su cama, meterle en ella sin demasiadas contemplaciones y con firmeza.
Algunas veces los niños se meten en la cama de sus padres mientras estos duermen, para ello hemos de crear algún sistema para que el niño tenga que hacer obligatoriamente ruido, los padres podamos despertarnos y truncar las intenciones del niño.
En otras ocasiones, cuando el niño se mete en la cama de sus padres, estos pueden disimuladamente empujarle hacia fuera, dejándole un espacio mínimo o tirándolos de la cama para que el niño vea como algo incómodo el dormir con sus padres.
Hemos de hacer su habitación atractiva, decorada a su gusta, confortable… y finalmente utilizar sistema de recompensas y castigos.

viernes, 3 de octubre de 2008

Las rivalidades entre hermanos

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En ocasiones, los padres tienden a pensar que con la llegada de un nuevo hermanito/a todo va a ser mejor, alguien con quien nuestro hijo actual pueda jugar, compartir… Pero en la práctica no todo resulta tan fácil. La rivalidad entre hermanos suele aparecer por diferentes motivos.
El primero de ellos, y más importante, es atraer la atención de los padres, es por este motivo que un niño mayor puede hacer una regresión a etapas anteriores del desarrollo y adoptar conductas tal y como chuparse el dedo o orinarse en la cama con tal de llamar la atención de los padres.
En segundo lugar es la lucha de poderes. Los hermanos mayores suelen aprovecharse de su experiencia, altura, edad para imponerse al menor, pero en ocasiones el menor utiliza alguna cualidad que el mayor no tiene (inteligencia, aspecto físico, habilidades sociales…). Si hay más hermanos esta lucha de poder puede presentase en forma de coaliciones entre hermanos, o chicos contra chicas.
Un tercer factor por el que se da la rivalidad entre hermanos es por el hecho de conseguir más cosas; en este sentido la frase “esto es mío” o “ahora lo tengo yo” suele ser el desencadenante de numerosas batallas y/o rabietas.

Cuando sólo tenemos un hijo, hemos de tener en cuenta que al menos hasta los tres años de edad éste se cree el centro del mundo, por lo que si durante este periodo de edad, los padres deciden tener otro hijo es fundamental preparar al primero para la incorporación de un nuevo miembro.

Algunas consideraciones que nos pueden ayudar para evitar la rivalidad entre hermanos son las siguientes:

- Hablarle del nuevo hermano consiguiendo que el niño sea haga participe de la experiencia que están viviendo los padres.
- Ayudar a los niños a que pasen tiempo y hagan actividades fuera de casa, ya que de esta manera el niño aprenderá a sentirse bien sin sus padres.
- Lograr que los hermanos ayuden (con supervisión) en el cuidado del bebé para establecer vínculos de unión entre ellos.
- Establecer reglas claras de lo que se puede y no se puede hacer con el bebé.
- Importantísimo reservar tiempo para los hermanos mayores. Por mucho que lo intentemos evitar en algunos momentos les parecerá que sus padres están volcados en el bebé, por eso la importancia de buscar un espacio de diálogo y atención diario.
- No hacer comparaciones entre los hermanos, y mucho menos en público. Si hemos de felicitar o reñir a alguno de los hermanos que no sea en presencia de otro. Siempre es mejor utilizar el elogio que la comparación.

Finalmente, por mucho que nos pueda parecer extraño, no hemos de “racionalizar” la educación en todo momento, es decir, no tienen que seguir caminos o vidas paralelas… cada uno tiene sus intereses individuales, y aunque sea más fácil para los padres no hay que insistir en que el hermano menor siga los mismos pasos que el hermano mayor. En este sentido, debemos establecer reglas y privilegios de acuerdo con la edad, sexo y resultados.

¡Mucha suerte!

lunes, 22 de septiembre de 2008

No quiero ir al colegio

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Por suerte, en la mayoría de casos, nuestros hijos e hijas no presentan especiales problemas para asistir al colegio. Otra cosas es que lo hagan a regañadientes, motivados o desmotivados, con más o menos sueños…
No obstante se dan casos en los que el niño suele presentar una oposición o rechazo a asistir al colegio, especialmente en estos primeros días de colegio o al iniciar una nueva etapa educativa. Otras veces el rechazo al colegio suele aparecer de repente, de una día para otro, situación esta última más preocupante.

Cuando un niño se niega a ir al colegio, poniendo una excusa relacionada con algún mal físico, los padres dudan de que el hecho de obligar a un niño a ir a la escuela sea el correcto, ya que dudan si realmente su hijo o hija se encuentra mal o no. Los motivos ocultos que llevan al niño a no querer ir al colegio pueden ser muy diversos, como por ejemplo la ansiedad de separación, el temor a alguna situación de tipo social, el no saber o querer enfrentarse a algún problema que se origina en el día a día…
Hemos de tener claro que no existen soluciones rápidas y mágicas para conseguir que a un niño le guste ir al colegio, pero si que existen fórmulas para darles herramientas y estrategias de seguridad para afrontar el reto que supone asistir a la escuela.

Antes de nada, para evitar la confusión entre si el niño está o se hace le enfermo, hay que decidir los criterios para que el niño se quede en casa y pactar con él cual será el ambiente de enfermedad (no recibir visitas de amigos, estar en la cama todo el día, no se puede jugar a la videoconsola, sólo habrá comidas ligeras…) para que de esta manera se lo piense dos veces antes de “ponerse enfermo”

Posteriormente hay que descubrir qué es lo que le angustia al niño, para ello debemos mantener una conversación con él, hablar con los hermanos, con los amigos y finalmente con sus profesores.

Otra de las medidas que suele ser efectiva es crear vías de comunicación entre casa y el colegio. Algunas ejemplos es anticipar situaciones escolares desde casa (por ejemplo “¡el próximo viernes os vais de excursión, menuda suerte!”), ayudar a que el niño pueda enseñar o contar algo de casa en el colegio y viceversa, que nos explique y nos enseñe en casa labores del colegio, o simplemente fomentar y traer a casa las amistades escolares como vía de comunicación entre hogar y colegio.

Para conseguir llevar al niño al colegio sin que las mañanas se conviertan en una batalla campal debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:
- Establecer rutinas matinales.
- Ignorar los comentarios negativos o reacios sobre el colegio.
- Si no existe otra solución, habrá que guiar o manejar al niño. Es recomendable que de los padres se encargue el que sea menos emotivo.
- Una vez dejado el niño en el colegio marcharse rápidamente sin dar opción al niño a hacer una rabieta.
- Intentar que el maestro u otra persona del colegio pueda esperar al niño en la puerta para darle seguridad.
- Conseguir que el niño pase un tiempo en un lugar donde se sienta seguro, o informarle que si en algún momento se pone nervioso o tiene miedo algo se le dará la oportunidad de asistir a ese lugar donde se sienta seguro (biblioteca, patio…)
- En niños pequeños o en alumnos que han desarrollado algún tipo de fobia social, es bueno acudir a la escuela en horas que no haya clase para ir acostumbrándose al ambiente o enfrentándose de una forma menos ansiosa al origen del rechazo escolar.
- Se puede organizar una asistencia parcial, es decir ir incorporándose de manera paulatina al horario escolar hasta conseguir una asistencia íntegra.

Y como en cualquier otra situación, a medida que nuestro hijo vaya logrando estos objetivos y superando su rechazo a asistir al colegio, debemos recompensarlo, ya sea con nuestra atención, irlo a recoger con una merienda especial o estableciendo un sistema formal de recompensas.

Si estas soluciones no os son efectivas, será el momento de consular a un especialista.

jueves, 21 de agosto de 2008

Cómo hablar y escuchar a nuestros hijos

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A estas alturas de vacaciones, y con todavía casi un mes por delante de vacaciones, seguro que más de un padre o madre han podido observar algún problema en la comunicación con sus hijos relacionas con el hablar y escuchar. Recordamos que los niños no nacen sabiendo como expresar sus pensamientos y emociones, ni tampoco están preparados para escuhar y obedecer las instrucciones de sus padres, por eso es importante enseñarles a hablar y aprender nosotros a escucharles.
En este sentido es bueno recordar que los padres deben aprender a escuchar para que el niño hable con ellos, y escuchar no sólo quiere decir oir unas palabras, sino también saber interpretarlas y especialmente saber interpretar la conducta y el comporatamiento que muchos niños utilizan para expresar algo. A partir de esas conductas, hemos de redefinirlas y enseñarles a definir sentimientos. Sirva a modo de ejemplo un niño que esta haciendo una tarea escolar y de repente lanza el cuaderno al suelo; en ese momento es importante explica que lo que siente es "rabia" y que hay otras formas de canalixar la rabia. Una técnica para expresar las ayudar a definir los sentimientos es la del arbol de las emociones, donde dibujamos un tronco con la palabra rabia en el interior, y a continuación cinco o seis ramas donde el niño debe describir situaciones que provoquen rabia o si es más pequeño enganchar caras que expresen rabia.
Por otro lado, también hemos de tener tiempo para escuchar, y puesto que durante el cursos laboral es difícil ahora que teneís más tiempo es un buen momento para probarlo. Buscar un rato diario para hablar, prestarle la máxima atención (no vale leer el periódico mientras nuestro hijo nos habla) iniciar nosotros la conversación y no esperar que sea él quien se nos acerque (¡nosotros somos los adultos, no debemos olvidarlo!),saber mantener y ahondar en la conversación, ya que en ocasiones nuestros hijos nos lanzan el titular del tema o asunto que les preocupa, pero no tienen los recursos para explicarse, por eso nosotros debemos ser socráticos e ir preguntando para ayudarle.
Cuando hablemos con el niño debemos esteblecer siempre un contacto visual, hablar con voz sosegada y firme, utilizar un lenguaje sencillo y decir al niño lo que se piensa en cada momento.
Recomedamos pues que hableis estos días con vuestros hijos, y que dentro de esas conversaciones introduzcais el tema de la vuelta cole (cuando queden aproximadamente 15 días) y por tanto volver a instaurar rutinas, horarios...
Que acabeís de pasar buen verano!

miércoles, 16 de julio de 2008

El papel del psicopedagogo en el colegio.

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Algunos de los profesionales, ya sean logopedas, psicopedagogos o psicólogos que trabajan a nivel privado, en ocasiones también desarrollan su actividad profesional en instituciones de enseñanza públicas, concertadas o privadas.

Nos estamos refiriendo a los colegios, donde también la mayoría de profesionales de Clave Psicopedagogs desempeñan parte de su jornada laboral, ya que el contacto y conocimiento del colegio y sus normas de funcionamiento, nos resulta de vital importancia para poder ofrecer posteriormente un servicio individual más efectivo.


En algunas ocasiones los padres de nuestro centro nos preguntan cuales son nuestras funciones dentro de un colegio. Estas son muy variadas y puedan abarcar diferentes contextos, ya sea a nivel institucional, a nivel organizativo o a nivel de alumnado.
Con la finalidad de responder a tal pregunta aquí desarrollamos algunas de las funciones que se suelen desempeñar en los colegios.

- Asesoramiento general de cómo atender la diversidad y los alumnos con n.e.e. dentro del aula.

- Asesoramiento general en la realización del proyecto curricular de centro o las programaciones de aula.

- Valoración psicopedagógica o diagnóstico de posibles alumnos con necesidades educativas especiales.

- Realización de planes de trabajo individual para aquellos alumnos con algún tipo de dificultad concreta.

- Realización de planes de trabajo grupal para aquellos grupos o clases que muestran alguna dificultad común en relación al aprendizaje.

- Apoyo al profesor en la elaboración de las adaptaciones curriculares y asesoramiento en la aplicación práctica y evaluación de las mismas.

- Creación de material de refuerzo específico y adaptado.

- Colaboración en la prevención de conductas de riesgo y resolución de conflictos.

- Asesoramiento a profesores mediante materiales psicopedagógicos de apoyo o refuerzo.

- Asesoramiento a las familias mediante tutorías individualizadas.

- Apoyo en la elaboración y puesta en práctica de los planes de acción tutorial.

- Ayudar en el traspaso de información entre cursos, especialmente a lo que alumnos con n.e.e. hace referencia.

- Intervención directa con el alumno o grupo de alumnos.

- Coordinación de las actuaciones de servicios externos que intervienen con alumnos del propio centro.

- Realización de charlas de formación general a profesorado y padres.

- Colaboración de los EAPS (Equipos de Asesoramiento Psicopedagógico del departament d’ensenyament)

domingo, 15 de junio de 2008

La motivación humana

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El otro día cayó en nuestras manos un interesante artículo sobre la motivación humana sobre el que a continuación pasamos a resumir, ya que creemos que será de interés para todos vosotros.


Según este artículo, las teorías de la motivación las podemos encontrar agrupadas en dos categorías, las biológicas y las psicológicas, que a su vez presentan varios enfoques distintos

Las primeras nos dicen que existen unas necesidades biológicas que crean una pulsión psicológica. Esta pulsión, a la cual podríamos definir como un estado emocional negativo, lleva al individuo a la realización de conductas con el fin de neutralizarla. Por tanto la conducta tendría como finalidad reducir los estados desagradables producidos por las necesidades biológicas. La satisfacción de la necesidad biológica reducirá la pulsión y devolverá al organismo un estado de normalidad y equilibrio. Por todo ello, la psicofisiología de la motivación trata de estudiar de qué manera y bajo qué condiciones las fuerzas estimulantes y organizadoras del sistema nervioso central determinan la conducta.

No obstante, a pesar de la existencia de estas explicaciones más biológicas de la motivación humana, la mayoría de psicólogos explicitan la existencia de unos impulsos psicológicos que acompañan a los biológicos.

Las teorías conductistas fueron las primeras en entender la motivación en relación a un aprendizaje previo que influye en la realización o no de una determinada conducta. Según esta corriente psicológica, toda conducta es explicable en términos de respuesta a los estímulos externos. Estos estímulos externos son los que desencadenarán un determinado tipo de conducta u otro. El ejemplo más claro es la teoría de explicación por incentivos, los famosos refuerzos positivos y negativos. Según este, los estímulos externos pueden poseer un valor motivacional tan intenso y persistente como las fuerzas internas que se encargan interiormente de suscitar el impulso.


Por otro laso, si se habla de motivación se ha de tener en cuenta A. Maslow y las teoría humanistas, quien hizo un amplio estudio sobre las motivaciones humanas. La primera labor de Maslow fue la de organizar las necesidades humanas en forma de pirámide, situando en la base de esta misma las necesidades fisiológicas y en la punta la auto-realicación. Entre medio nos encontramos con necesidades de seguridad (sentirse segura y a salvo, fuera de peligro) necesidades de posesión y amor (relacionarse con otros, ser aceptado y tener sentimientos de pertenencia) necesidades de estima (lograr algo, ser competente y ganarse la aprobación y el reconocimiento) necesidades cognitivas y necesidades de autoestima. Esta serie de necesidades motivarán al individuo a su consecución, a conseguir las metas que se propongan y a lograr todos los objetivos, por la tanto estarán continuamente motivados para lograr sus objetivos.

En tercer lugar, las teorías cognitivas estudian nuestras conductas basándose en los estudios del pensamiento humano. Los principales psicólogos cognitivistas, ponen especial atención en los mecanismos o teorías que utilizamos los seres humanos para interpretar los acontecimientos que nos suceden y de este modo reaccionar de una determinada forma u otra.
Ante un determinado estímulo externo nuestro organismo evalúa los procesos que rodean a este acontecimiento, los factores ambientales, los factores causales... en general todos los factores atributivos que han determinado dicho acontecimiento. Posteriormente interpretamos la situación y actuamos de un modo consistente.


Actualmente, y en ultimo lugar, existen unas teorías sociales que también han tratado de explicar el por qué de las conductas motivadas. Algunos de estas teorías son la del aprendizaje social (señalando el elogio como el refuerzo motivacional más poderoso existente) o la teoría de la motivación a través de la observación (donde después de observar como un semejante nuestro alcanza un determinado logro, inmediatamente lo repetimos nosotros mismos). La antropología social demuestra que los motivos de los seres humanos son diferentes de unas culturas a otras.

Ninguna de las teorías psicológicas vistas niega el comportamiento biológico de la motivación humana. Sin embargo, aunque todos ellas lo consideran imprescindible, afirman de errónea cualquier explicación motivacional que quede reducida a las bases orgánicas.

martes, 3 de junio de 2008

Reflexiones en torno a la educación

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El principio o idea básica que ha de tener un buen educador que se considere como tal es que está tratando con seres humanos, y explícitamente con niños, lo cual conlleva una serie de condiciones que se han de tener en cuenta:

- Dejar de lado la antigua idea de educación basada en la transmisión de unos conocimientos obligatorios para cada edad, y centrarse más en la dimensión humana de los alumnos, estimulando de esta manera su capacidad de razonar, las técnicas para aprender, las expectativas de los alumnos, solucionando su preocupaciones, explicándoles lo que van a encontrar en la vida…

- Creación de un currículo personal, es decir, una planificación de cómo actuar en cada niño teniendo en cuenta diversos aspectos como su situación personal, la capacidad u estilo de aprendizaje, capacidad de concentración. De esta manera se ha de procurar planificaran los contenidos que se le han de administrar y efectuar una evaluación personal de tal individuo.

- Dimensiones del niño que se han de tener en cuenta:
1. Dimensión individual, ya que en todo momento hay que tener en cuenta que son personas, y jamás debemos cosificarlos. Se han de tener en cuenta sus sentimientos, emociones, expectativas y ayudarlo a construir su personalidad.
2. Dimensión social del alumno en todos los sentidos, desde la integración de este en un colectivo social como los valores sociales y culturales que el niño debe aprender para desarrollarse en esta sociedad.

- Recordar que cada niño es diferente del resto, y por tanto existe una diversidad de alumnos, todos ellos con capacidades, dificultades, motivaciones diferentes… No es aconsejable tomar decisiones por si mismo, sino que es bueno consultar con otros educadores sobre como orientar la educación de esta persona, qué técnicas utilizar… por lo que se ha de dar un trabajo en equipo a nivel interdisciplinario.
A veces es bueno tener dudas sobre cómo actuar ante una determinada situación, ya que mostramos nuestra preocupación por guiar lo mejor posible a esta persona.

- El educador ha de tener unas técnicas adecuadas para tratar con niños de todas las edades, técnicas para educar, técnicas para fomentar su estudio, es decir, que tiene que poseer una formación técnica necesaria para la educación, no limitándose y conformándose únicamente al título universitario correspondiente.

- El alumno no debe ver al profesorado como una figura de poder, a la cual respetar, obedecer… y del mismo modo el profesor no ha de considerar al alumno como “uno más” al qué evaluar…. Dicho en otras palabras, no debe existir mucha distancia entre ambos, sino que el profesor ha de conectar con sus alumnos, hacerles ver que pueden contar con él para lo que quieran. Se ha de producir un acercamiento por las dos partes para que la educación del niño sea más fructífera.

- No cabe duda que el profesor tiene la obligación de educar al niño, con el cual pasa bastante horas al cabo de la semana, pero no olvidemos que las otras figuras por excelencia encargadas de la educación de los niños son los padres, por lo tanto es necesario que padres y profesores estén en contacto, para comentar, evaluar y deliberar sobre el aprendizaje y crecimiento personal que esté realizando el niño.

- Parece difícil de creer todavía en los tiempos actuales, que el contexto social no considere con la suficiente importancia el papel fundamental que juega la escuela en el desarrollo personal del niño. Parece que a veces olvidamos los factores de maduración personal, adquisición de una identidad, adquisición de un razonamiento… que se dan en la educación escolar, y en algunas ocasiones, todavía prevalecen las calificaciones como un objetivo escolar.

domingo, 25 de mayo de 2008

Reflexiones en torno a la evaluación

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Muchas son las reflexiones en torno a la educación, a los procesos de enseñanza y aprendizaje, a la didáctica utilizada, a las medidas de atención a la diversidad, a la diversificación del currículo… cuestiones todas ellas llevadas a debate ante la necesidad de una renovación necesaria y urgente para garantizar una educación de calidad en nuestro país.
Entre este amplio listado de necesidad en ocasiones nos olvidamos de hablar de la evaluación, de lo qué los tutores nos planteamos evaluar, de cómo realizamos y diversificamos la evaluación, del momento en el que evaluamos…
Reflexionemos y veamos alguna orientación en torno a la evaluación:
Deberíamos en primer lugar, como docentes, incluir distintos tipos de capacidades y contenidos (conceptuales, procedimentales, normativos…) en el momento de la evaluación, puesto que no es lo mismo el alumno que desconoce cierto concepto pero tiene interés por entender algunos fenómenos relacionados con este, que el que tiene cierta aproximación al concepto pero tiene dificultades para expresarlo y comunicarlo o el que el que simplemente no lo ha alcanzado o no te interés por aprenderlo. No podemos poner a todos los alumnos en un mismo saco.

Es recomendable obtener información lo más variada y completa posible sobre el aprendizaje del alumnado, y que permitan conocer tanto sus dificultades como sus progresos. La información permite tener en cuenta no únicamente las dificultades y problemas de los alumnos, sino también de sus progresos. Si la información que tenemos no es buena nos puede llevar a conclusiones erróneas sobre las posibilidades de aprendizaje de los alumnos (ejemplo: pensar que no sabe resolver un ejercicio cuando lo que pasa es que no lo ha entendido) y puede impedir las formas adecuadas de ayuda. Para concretar esto se puede evaluar un mismo objetivo mediante distintos tipos de pruebas, en distintas situaciones o distinguiendo entre distintos niveles de profundización o consecución. También se puede tener en cuenta la evaluación del alumno cuando reciben la ayuda por parte del profesorado (evaluaciones interactivas) ya que no es lo mismo un alumno que supera las dificultades cuando se le da la ayuda de la calculadora o se le indica a planificar un texto que el que aún así no las supera, la comparación entre el punto actual y el punto de partida para observar su proceso o el análisis de los errores de los alumnos.

Debemos diversificar los momentos de evaluación. Los alumnos en ocasiones se van perdiendo a lo largo del proceso de aprendizaje, y si no somos capaces de detectar esta pérdida en el momento adecuado lo que acaba sucediendo es que, al final del proceso, se encuentran tan alejados de la posibilidad de seguir la actividad y el ritmo de otros compañeros que parece imposible resituarlos y ayudarles a ponerse al nivel. La realización de una evaluación continua en el tiempo se convierte en una herramienta preventiva.
Por otro lado, no solo hemos de evaluar los conocimientos, sino los determinados tipos de habilidades y estrategias en relación a una actividad: no es lo mismo evaluar un contenido como la revolución francesa mediante un ensayo crítico de tres páginas, mediante una prueba de elección múltiple…

Hemos de fomentar la implicación y participación del alumnado en el proceso de evaluación. El objetivo final sería que la evaluación pueda ser vista como una tarea propia y no como una imposición externa, como una ayuda al proceso de aprendizaje y no como una amenaza, ya que esto resultará decisivo para el tipo de posición que se adopte ante el aprendizaje.

Y por último ayudar a los alumnos a aprender a evaluar y regular por sí mismos su propio proceso de aprendizaje. El hecho de que el propio alumnado sea un protagonista básico del proceso de recogida y valoración de la información y la toma de decisiones que caracteriza la evaluación. Esto supone ventajas tanto desde el punto de vista del profesorado (dispone del propio alumno como fuente privilegiada de información) como del propio alumno (más motivación intrínseca)

lunes, 19 de mayo de 2008

Cómo modificar la conducta

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A partir de algunas demandas planteadas, exponemos aquí de forma esquemática, las principales técnicas conductuales utilizadas para incrementar o modificar conductas. Estas conductas son generales, y se pueden aplicar en la mayoría de casos, desde alumnos con conducta desafiante, pasando por alumnos con TDAH, hasta llegar a alumnos revoltosos y movidos.
Aunque la efectividad de estas técnicas es altas, en casos concretos alguna de estas técnicas puede resultar ineficaz, por lo que habría que entrar a valorar concretamente le caso.


TÉCNICAS CONDUCTUALES PARA INCREMENTAR LA CONDUCTA ADAPTADA.

Refuerzo positivo:

- Recompensar una conducta adecuada hará que aumente la frecuencia de esta conducta.
- Darnos cuenta de cuando nuestro hijo o alumno se esfuerza en corregir una conducta para elogiársela, ya que si no, éste aprenderá que sólo le hacen caso cuando se porta mal.
- Hemos de identificar la conducta que queremos reforzar, planificar que tipo de refuerzo utilizaremos, reforzar inmediatamente y de forma continua.
- Tipos de reforzadores: Reforzadores sociales (los más efectivos), reforzadores de actividades, reforzadores comestibles, reforzadores tangibles y reforzadores cambiables.

Economía de fichas:

- Damos fichas en lugar de dar directamente las recompensas, y posteriormente el alumno podrá cambiar estas fichas por reforzadores o recompensas.
- Para aplicar bien una economía de fichas, primero hemos de de delimitar las conductas que queremos aumentar, pactar con el niño una lista de reforzadores así como un listado de equivalencias entre fichas y reforzadores.
- Finalmente establecer un sistema de cambio (diariamente, semanalmente…) i un sistema de registro.

TÉCNICAS CONDUCTUALES PARA REDUCIR LA CONDUCTA DESADAPTADA.

Coste de respuesta:

- Se centra en retirar a nuestro hijo o alumno las reforzadores necesarios cada vez que se de la conducta que queremos eliminar, siendo estos reforzadores positivos o actividades satisfactorias para él.
- De esta manera se reduce de forma la rápida la conducta i los efectos se mantienen durante gran cantidad d tiempo.

Extinción:

- La extinción consiste en dejar de recompensar conductas con el objetivo que disminuyan y desaparezcan. Se trata de obviar, ignorar, hacer caso omiso a una conducta sin prestarle atención, sin mirar al niño, sin entrar a razonar o discutir con él…
- Es importantísimo ser firmes y constantes en nuestro objetivo, sin ceder a la conducta del niño, por muy airada y desbordada que esta sea. En un principio la intensidad y frecuencia de esta conducta subirá, por eso hay que mantenerse.
- Una vez finalizada la extinción y pasado un tiempo, si que es necesario hablar con el niño haciéndole ver que estábamos extinguiendo e ignorando un comportamiento concreto, pero no a la persona.

Tiempo-fuera:

- Consiste en aislar al niño en un lugar físico (habitación…) carente de estímulos, inmediatamente después de una conducta inadecuada con el objetivo de que esta disminuya o desaparezca.
- Hemos de elegir bien el lugar donde “aislaremos al niño” y aplicarlo delante de conductas determinadas.
- El tiempo de aplicación puede ser variable, aproximadamente un minuto por edad cronológica del niño.