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martes 28 de octubre de 2008

Dificultades de aprendizaje I

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No cabe duda que bajo la expresión dificultades de aprendizaje se pueden englobar un amplio abanico de factores que pueden tener relación con la educación de los niños y niñas. Además, el abordaje de estas dificultades se puede hacer desde varios enfoques, ya sea desde un punto de vista neurológico, psicológico o pedagógico.
Dejaremos el abordaje neurológico de lado por el momento, y nos centraremos en los siguientes artículos a reflexionar sobre las dificultades de aprendizaje desde un punto de vista psicopedagógico. Las partes que iremos tocando a lo largo de los siguientes artículos son principalmente las siguientes: Definición de dificultades de aprendizaje, principales dificultades existentes, causas más comunes, signos de detección, la importancia de una detección temprana y el abordaje de las dificultades desde un punto de vista familiar.
La definición de dificultades de aprendizaje es sencilla, ya que hace referencia a cualquier dificultad que un niño o una niña puede encontrarse para seguir el ritmo de aprendizaje de sus compañeros de clase, independientemente de cual sea la causa o factores que provocan el retraso o las dificultades. Lo que hay que añadirle a esta definición es que cuando un alumno presenta dificultades en una determinada área (por ejemplo: capacidad lectura o capacidad para mantener el nivel de atención) las dificultades que se va encontrar académicamente no sólo hacen referencia a esa área sino que afectan a los demás ámbitos del aprendizaje (por ejemplo: el alumno con dificultades lectoras presentará dificultades en la adquisición de los conceptos de sociales o naturales, o el alumno con dificultades de atención presentará problemas en la planificación y realización de cualquier tipo de dificultades.
Vemos pues, que existe una interconexión de todas las áreas que intervienen en el aprendizaje, y cuando hay un área que cojea, tal y como sucede en un castillo de naipes, todo lo demás se verá repercutido.
La literatura sitúa la prevalencia de las dificultades de aprendizaje entre el 5-10%. A nuestro parecer esta estadística se queda corta, ya que si tenemos en cuenta que en cada clase hay como mínimo 5-6 alumnos con dificultades (número que a buen seguro podría confirmar cualquier profesor) estaríamos hablando a bote pronto de una prevalencia sobre el 25%, es decir que uno de cada cuatro alumnos en edad escolar presenta o pueda presentar algún tipo de dificultad de aprendizaje, permanente o transitorio.
¿Cuáles son las dificultades de aprendizaje más comunes?
Si nos remitimos al DSM-IV-TR, manual de psicopatología por excelencia que clasifica todos los trastornos o dificultades, las dificultades de aprendizaje serían las siguientes:
- Trastorno de la lectura
- Trastorno del cálculo
- Trastorno de la escritura o expresión escrita.
- Trastorno de aprendizaje no especificado


No cabe duda que la lecto-escritura es la principal herramienta de acceso al conocimiento, y que alumnos que presenten problemas en la adquisición de la misma, van a tener problemas en la adolescencia y edad adulta para adquirir nuevos conocimientos.
La estadística nos habla que entre el 60 y el 70% de los alumnos que presentan dificultades en el ámbito de la lectura y escritura son hombres.

A groso modo, cuando hablamos de dificultades de lectura nos estamos refiriendo a: velocidad lectora, calidad lectora, y comprensión lectora. Cuando hablamos de dificultades de escritura nos estamos refiriendo a grafía, ortografía natural y ortografía reglada. Finalmente, cuando hablamos de dificultades en el cálculo nos estamos refiriendo a cálculo mental, cálculo y razonamiento numérico. Cuando estas dificultades se hacen más evidentes y además de causas psicopedagógicas también intervienen causas neurológicas, puedan darse los llamados trastornos de dislexia, disgrafía y discalculia, que en otros artículos de este blog ya hemos analizado ampliamente.
No obstante, bajo el término de otros trastornos de aprendizaje se engloban una serie de habilidades y capacidades que tienen mayor importancia si cabe que estas tres primeras, ya que en ocasiones nos ayudan a encontrar la causa de las dificultades de lectura, escritura y cálculo. En un próximo artículo pasaremos a repasarlas.

martes 21 de octubre de 2008

Consecuencias de la mala integración de los reflejos primitivos

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La mala integración de los reflejos primitivos, tiene consecuencias relevantes para el aprendizaje y el desarrollo general del niñ@, consecuencias que también se ponen de manifiesto también en los adultos.
A continuación os presentamos algunos de los reflejos primitivos más relevantes y sus posibles consecuencias en el desarrollo:

1. REFLEJO TÓNICO LABERÍNTICO
RTL anterior:
· Dificultades para mantener la atención, pueden llevarla hacia atrás o de lado
· Músculos del cuello débiles
· Postura encogida (desgarbada)
· Tono muscular débil, articulaciones hiper-flexibles
· Dificultades para elevar los brazos o trepar
· Problemas con los músculos oculomotores, tendencia estrábica
· Problemas de equilibrio, sobre todo cuando miran hacia abajo
RTL posterior
· Músculos tensos, tendencia a andar de puntillas
· Problemas con el equilibrio, sobre todo cuando miran hacia arriba
· Problemas de coordinación
· Problemas con la vista y músculos oculomotores

2. REFLEJO DE LANDAU
· Hipotonía en cuello y espalda
· Dificultades para nadar a braza
· Torpeza en las extremidades inferiores
· Tensión en las piernas
· Dificultades de coordinación entre las extremidades superiores y las inferiores

3. REFLEJO TÓNICO SIMÉTRICO DEL CUELLO
· Posturas corporales inadecuadas
o En términos generales
o En actividades de tipo lectoescritura
· Debilidad en la parte superior de los brazos
· Dificultades para nadar a braza
· Dificultades en la acomodación visual y en visión binocular, problemas en juegos de pelota
· Dificultades de coordinación visomotora

4. REFLEJO ESPINAL GALANT
· Tensión de piernas
· Torpeza en las extremidades inferiores
· Hiperactividad o inquietud motriz
· Enuresis nocturna
· Dificultades de coordinación entre las extremidades superiores y las inferiores
· Problemas de espalda

5. REFLEJO ANFIBIO
· Torpeza en las extremidades inferiores
· Tensión en las piernas

6. REFLEJO BABINSKY
· Lentitud generalizada
· Anda de puntillas
· No le gusta andar
· Anda por la parte externa del pie
· Tensión en las piernas y los pies

viernes 17 de octubre de 2008

Dificultades en el dormir

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Uno de los problemas que con bastante frecuencia nos hacen llegar los padres, reside en todo lo relacionado con los problemas del sueño (niños que no quieren acostarse, que se levantan por la noche, que quieren ir a dormir a la cama de sus padres…)

El problema más habitual es el primero de ellos, niños que no quieren acostarse cuando sus padres se lo indican, puesto que algunos padres no son claros respecto a la orden de ir a dormir a la cama, y con la excusa de dejar al niño “un poco de tiempo más” acaban por perder su responsabilidad de marcar la hora de irse a dormir en beneficio del niño.

Por lo tanto la primera premisa es clara, marcar la hora de irse a dormir, hacérsela saber al niño y llevarla acabo desde el primer día. La mayoría de los niños utilizan unas rutinas antes de irse a dormir (dar un beso a sus padres, escoger su peluche favorito, utilizar una manta determinada…) que los padres deben respetar, ya que les ayudan a separarse de sus seres queridos y prepararse para el sueño. Por el contrario tampoco se debe permitir que estos hábitos se vuelvan demasiado largos y pesados.

También es bueno utilizar señales que sirvan para empezar la rutina de irse a dormir (“cuando acabe la serie de dibujos deberás prepararte para ir a dormir”), mantener al niño calmado y relajado por lo menos media hora antes de irse a dormir evitando de esta manera juegos excesivamente activos, hacerlo sentir especial sentándonos con él unos minutos en la cama haciéndole llegar nuestro calor y seguridad, y realizando alguna actividad tal y como la lectura o narración de un cuenta o el escuchar música conjuntamente.

Si a pesar de todas estas indicaciones, todavía hay reticencias para irse a dormir, es bueno animar al niño para que hable de sus problemas y preocupaciones, del mismo modo que debemos recompensar la cooperación del niño para irse a dormir.

En otras ocasiones, puede acontecer que el niño se levante varias veces durante la noche. Lo que primero hemos de realizar es observar el modelo que le lleva a hacerlo (¿qué es lo que hace?, ¿se despierta o no se llega a dormir?, ¿a quién llama?, ¿cómo reacciona?…). En función de lo observado aplicaremos una técnica u otra, siendo la más habitual el ignorar la conducta de reclamo o llanto. Hemos de abandonar la habitación y no volver a ella por mucho que el niño esté llorando airadamente. En este sentido es aconsejable aguantar 20 minutos sin entrar, si pasados los 20 minutos sigue llorando, entramos, le volvemos a desear buenas noches y dejamos pasar otros 20 minutos, y así sistemáticamente por muy difícil que se haga a los padres aguantar 20 minutos de lloros de sus hijos.

Para evitar que el niño se levante también es aconsejable colocar junto al niño todo lo que puede necesitar durante la noche para que no tenga la “excusa” para levantarse, siendo estos un vaso de agua, una linterna, su juguete favorito… Cuando la ignorancia no nos resulta efectiva podemos alguna técnica de relajación para ayudar al niño para volver a conciliar el sueño.

¿Y qué hay cuando el niño quiere dormir con sus padres? La respuesta clara y rotunda es que no se puede dormir en la cama de los padres bajo ningún concepto (a pesar de que nosotros algún día especial y excepcional se lo permitamos) puesto que crea una rutina, una dependencia patológica y que a la larga puede suponer problemas al niño cuando tenga que pasar una noche fuera de casa.
Sabemos que esto es difícil de aplicar, ya que en ocasiones resulta más fácil para los padres meter al niño en su cama que escuchar como llora durante 20 minutos, pero no hay que ceder.

Algunas indicaciones que podemos utilizar son las siguientes:
Devolver al niño a su cama, meterle en ella sin demasiadas contemplaciones y con firmeza.
Algunas veces los niños se meten en la cama de sus padres mientras estos duermen, para ello hemos de crear algún sistema para que el niño tenga que hacer obligatoriamente ruido, los padres podamos despertarnos y truncar las intenciones del niño.
En otras ocasiones, cuando el niño se mete en la cama de sus padres, estos pueden disimuladamente empujarle hacia fuera, dejándole un espacio mínimo o tirándolos de la cama para que el niño vea como algo incómodo el dormir con sus padres.
Hemos de hacer su habitación atractiva, decorada a su gusta, confortable… y finalmente utilizar sistema de recompensas y castigos.

viernes 3 de octubre de 2008

Las rivalidades entre hermanos

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En ocasiones, los padres tienden a pensar que con la llegada de un nuevo hermanito/a todo va a ser mejor, alguien con quien nuestro hijo actual pueda jugar, compartir… Pero en la práctica no todo resulta tan fácil. La rivalidad entre hermanos suele aparecer por diferentes motivos.
El primero de ellos, y más importante, es atraer la atención de los padres, es por este motivo que un niño mayor puede hacer una regresión a etapas anteriores del desarrollo y adoptar conductas tal y como chuparse el dedo o orinarse en la cama con tal de llamar la atención de los padres.
En segundo lugar es la lucha de poderes. Los hermanos mayores suelen aprovecharse de su experiencia, altura, edad para imponerse al menor, pero en ocasiones el menor utiliza alguna cualidad que el mayor no tiene (inteligencia, aspecto físico, habilidades sociales…). Si hay más hermanos esta lucha de poder puede presentase en forma de coaliciones entre hermanos, o chicos contra chicas.
Un tercer factor por el que se da la rivalidad entre hermanos es por el hecho de conseguir más cosas; en este sentido la frase “esto es mío” o “ahora lo tengo yo” suele ser el desencadenante de numerosas batallas y/o rabietas.

Cuando sólo tenemos un hijo, hemos de tener en cuenta que al menos hasta los tres años de edad éste se cree el centro del mundo, por lo que si durante este periodo de edad, los padres deciden tener otro hijo es fundamental preparar al primero para la incorporación de un nuevo miembro.

Algunas consideraciones que nos pueden ayudar para evitar la rivalidad entre hermanos son las siguientes:

- Hablarle del nuevo hermano consiguiendo que el niño sea haga participe de la experiencia que están viviendo los padres.
- Ayudar a los niños a que pasen tiempo y hagan actividades fuera de casa, ya que de esta manera el niño aprenderá a sentirse bien sin sus padres.
- Lograr que los hermanos ayuden (con supervisión) en el cuidado del bebé para establecer vínculos de unión entre ellos.
- Establecer reglas claras de lo que se puede y no se puede hacer con el bebé.
- Importantísimo reservar tiempo para los hermanos mayores. Por mucho que lo intentemos evitar en algunos momentos les parecerá que sus padres están volcados en el bebé, por eso la importancia de buscar un espacio de diálogo y atención diario.
- No hacer comparaciones entre los hermanos, y mucho menos en público. Si hemos de felicitar o reñir a alguno de los hermanos que no sea en presencia de otro. Siempre es mejor utilizar el elogio que la comparación.

Finalmente, por mucho que nos pueda parecer extraño, no hemos de “racionalizar” la educación en todo momento, es decir, no tienen que seguir caminos o vidas paralelas… cada uno tiene sus intereses individuales, y aunque sea más fácil para los padres no hay que insistir en que el hermano menor siga los mismos pasos que el hermano mayor. En este sentido, debemos establecer reglas y privilegios de acuerdo con la edad, sexo y resultados.

¡Mucha suerte!