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miércoles, 14 de diciembre de 2011

DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE DEL LENGUAJE ESCRITO

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Todos hemos oído alguna vez hablar de la dislexia, y todos creemos tener una noción de lo que significa éste concepto. Su uso se ha disparado estos últimos años en las escuelas, y sobretodo lo relacionamos con niños de edades entre los 5 y los 10 años, que están aprendiendo a leer y a escribir. Pero si bien es cierto que la dislexia es una alteración del lenguaje escrito que requiere de una intervención específica, existen otras dificultades en los niños que están aprendiendo a leer y a escribir que también deben tomarse en consideración y deben ser tratadas por logopedas.




Entendemos por dislexia la alteración que dificulta el aprendizaje del lenguaje escrito sin que haya otro motivo aparente. Por lo tanto, los niños con dislexia no tienen otras dificultades relacionadas, como por ejemplo alteraciones en el lenguaje oral o en la audición. Poseen todas las capacidades, habilidades y herramientas necesarias para una correcta adquisición de la lectoescritura y, a pesar de ello, no son capaces de resolver las dificultades que supone este aprendizaje.



Éste va a ser el primer objetivo de un logopeda cuando un niño llega a la consulta por dificultades en el lenguaje escrito. Hacer una valoración global del niño resulta imprescindible para diagnosticar una dislexia, pero, sobretodo, para adecuar la intervención a sus necesidades reales. De no ser así, podemos estar poniendo todo nuestro empeño en trabajar en una dirección equivocada, lo cual supondrá un desgaste de tiempo, de energías y de motivación, al no observar los resultados esperados.



Una vez estamos seguros de que estamos delante de un niño con dislexia, debemos ampliar ésta información, pues la intervención va a ser distinta dependiendo de sus dificultades específicas. Debemos averiguar en qué momento del proceso de lectura se produce la alteración. A modo de ejemplo podríamos decir que no es lo mismo tener una dificultad en la descodificación de los símbolos del lenguaje escrito que no conseguir hacer una predicción de la palabra escrita a partir de las primeras letras. Ambas cosas están dentro del amplio abanico de la dislexia, pero cada una de ellas requiere una intervención específica.



Todas estas alteraciones que hemos estado comentando son un buen motivo para consultar con un logopeda la mejor forma de ayudar a nuestro hijo o alumno. Pero especialmente en el caso de la dislexia conviene empezar a actuar lo antes posible, pues el sistema educativo actual en nuestro país, hace imprescindible que los alumnos tengan una buena competencia en el lenguaje escrito desde edades muy tempranas. Esto se opone al ideal que propone el aprendizaje de la lectura como un proceso natural que va haciendo el niño de manera progresiva. A menudo se exige a los maestros que todos sus alumnos sepan leer a una edad concreta. Si los niños con dificultades perciben ésta presión podemos obtener el resultado opuesto al que buscamos, con bloqueos o angustias nada beneficiosas para el proceso. Es importante evitar ésta situación, pues supondrá un obstáculo añadido al de la dislexia. El apoyo y sobretodo la tranquilidad que pueden proporcionar los logopedas a los alumnos, los maestros y las familias hace que el proceso de aprendizaje se viva con la máxima naturalidad posible.



Como conclusión creo que es importante resaltar que la dislexia es una alteración congénita del individuo y que no se resuelve con una reeducación logopédica. Las persones con dislexia, seguirán teniendo dislexia a lo largo de toda su vida. Pero gracias a la intervención obtendrán estrategias, recursos y habilidades alternativas que les permitan reducir sus dificultades y ser competentes en el lenguaje escrito, para poder utilizarlo de una forma eficiente en todas las actividades cotidianas de la vida adulta. Pero para ello la intervención debe estar enfocada a las dificultades individuales de cada niño y éste debe recibir el soporte y la ayuda no sólo de logopedas, sino también de maestros y, sobretodo, de la familia

domingo, 4 de diciembre de 2011

SOS ADOLESCENCIA

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1 - ¿QUÉ SE ENTIENDE POR ADOLESCENCIA?


La adolescencia es la etapa de la vida que se inicia con la pubertad (cambios que llevan a la madurez fisiológica) y termina cuando se consigue el estatus social de adulto (responsabilidad, independencia, integración laboral ...)
Este paso de la niñez a la edad adulta tiene características diferenciales según la época y la cultura en que se desarrolla. En nuestra sociedad es un período largo que permite a los adolescentes obtener la preparación y formación para integrarse a la vida laboral, bastante complicada y precaria. Se alarga la vida media de las personas en las sociedades desarrolladas y, por lo tanto, se van alargando todas las etapas.No podemos decir que sea una etapa homogénea, hasta el punto que se puede afirmar que no hay adolescencia, sino adolescentes. Cada uno con su manera de enfrentarse a esta etapa de transición



2 - CARACTERÍSTICAS DEL DESARROLLO PSICOLÓGICO DE LOSADOLESCENTES



• Época de cambios en el cuerpo, en el sistema hormonal, en el nivel de actividad, en los comportamientos, en las relaciones.
• La característica clave es la AUTOAFIRMACIÓN que les llevará a sentirse diferentes y "rebotar a", queriendo abatir todo lo que comporte autoridad. Es la necesidad de hacer o pensar cosas porque quieren, no porque se lo mandan. Estas demostraciones son normales. Hay otorgarles cierta autonomía para tomar decisiones y no agravar las relaciones con el ejercicio exagerado de la autoafirmación.
Este proceso de autoafirmación les llevará a:


1. Formación de la identidad o personalización:
2. Autonomía / Independencia

3. Desarrollo intelectual paralelo al físico

Todo este proceso lo hace avanzar y retroceder de manera que parece permanentemente desorientado y, de hecho, se siente. Los estados de humor cambiantes y la necesidad de actividad variable, ayudan a tener la sensación de inestabilidad.
En este proceso de personalización hay tres puntos básicos de referencia: los padres, los amigos y los adultos no impuestos.
Los padres pasan de ser perfectos, como los veían en la infancia, a ser "discutibles". Los han desmitificado y sus valores, opiniones y creencias dejan de ser los mejores. Pasan de ser necesarios (dependencia para la supervivencia y la afectividad) a ser innecesarios y, a menudo, una carga.
Los amigos son fruto de una cierta libertad de elección (algunos son los compañeros del instituto, pero hay otros). Los siente como sus porque les ha elegido o le han escogido a él o ella. Formar parte de un grupo, de un grupo de iguales es básico: puede compartir sus experiencias y preocupaciones sin temor a ser criticado excesivamente.
Los adultos no impuestos son aquellas personas con las que establece vínculos afectivos por admiración (profesores con quien "Conecta" bien, líderes, ídolos a imitar ...). La pérdida de la confianza total en los padres que le daba seguridad para saber lo que era bueno y lo que era malo, la búsqueda ahora en estas personas. Su influencia puede ser positiva o negativa.



3-PAUTAS QUE PUEDEN FACILITAR LAS RELACIONES EN CASA Y EL IES


Nuestros pre-adolescentes y adolescentes han crecido en una familia y hay muchos modelos de familia. La forma en que habremos encarrilado la educación en el seno de la familia, hasta hoy, condicionará las posibilidades de crecimiento personal de nuestros adolescentes y las formas como se enfrenten a la necesidad de autoafirmarse para conseguir su identidad.
Analizaremos brevemente las tres maneras más habituales que tienen las familiasde enfocar sus relaciones:
• familias con modelo de participación autoritario: exigentes, rígidos, comunicación difícil, mucho control con normas y castigos y poco razonar, sólo imponerlo: los adultos mandan claramente, no se puede discutir casi nada, sobreprotegen porque no dejandecidir, penalizan el error ...
• familias con modelo de participación democrático: exigencia pero receptividad, posibilidad de expresarse con franqueza, control con grado de confianza, facilitar la adquisición de hábitos de participación, reparto de tareas y responsabilidades, sensación de participar en el bien común entre todos, normas por lo que es necesario, claras y acordadas, posibilidad de negociar y pactar, no rigidez ...
• familias con modelo de participación permisivo: poca exigencia, permisividad, poco control, excesiva confianza en todo lo que hacen los hijos, despreocupación, poca o ninguna unidad de criterio entre los padres, no referencias ni normas ...Según sea el modelo de participación de los miembros de la familia de referencia de nuestros adolescentes, las posibilidades de evolucionar serán diferentes. Los conflictos estarán, pero algunos se convertirán en problemas y otros serán la ocasión para crecer personalmente.


ALGUNAS PAUTAS SOBRE EL TRATO
1 - Facilitar la comunicación. Es la peor época y hay que evitar el cierre. Es importante que los comunicamos nuestras experiencias diarias y como enfrentamos lo que nos preocupa. Ningún sermón y algunos consejos en el momento oportuno. Evitar que todas las conversaciones terminen en recriminación. No forzar respuestas, nos arriesgamos a recibir mentiras. Esta comunicación hay ampliarla al ámbito del IES, en sentido de colaboración.
2 - Tono de confianza. No confundir con falta de respeto, sino con familiaridad. Fiarnos de ellos / ellas y demostrarlo con encargos concretos.
3 - Resaltar los valores y virtudes que tienen. Que sepan que nos hemos dado cuenta de lo que saben hacer porque hemos inculcado unos hábitos que se puedan mejorar en el Instituto. Que tengan ocasión de mejorar su auto-imagen y no sentirse permanentemente desgraciados. En este punto la ayuda educador del profesorado es vital.
4 - No culpabilizarlos de nuestras frustraciones. Quizás esperábamos otras cosas de él / ellas pero hay que ser realistas.
5 - Equilibrar la estimación y la aceptación: ser tolerantes. Aceptarlos como son y hacerles propuestas de mejora, con acuerdos. Nunca poner precio ni condiciones a la estimación. No les hemos elegido así pero ellos tampoco a nosotros. Tener normas pero saber negociar. Evitar los enfrentamientos inmediatos, posponer las reacciones y razonar y hablar después.